Madres buscadoras sepultan a Marco Antonio y reclaman justicia tras siete años
Tras una búsqueda que no cesó, Cecilia Flores dio sepultura a su hijo en Hermosillo; colectivos advierten sobre la crisis nacional de desapariciones.
Hermosillo, Sonora. Después de siete años de espera, el cuerpo de Marco Antonio fue sepultado en esta ciudad mientras familiares y colectivos que acompañaron la búsqueda exigían respuestas y políticas públicas que eviten más ausencias en las familias mexicanas. La información fue documentada por El Imparcial de Oaxaca, que siguió el caso desde el momento en que Cecilia Flores decidió no dejar la búsqueda hasta localizar a su hijo.
La ceremonia en el panteón mezcló el dolor de una madre con la determinación de quienes integran las llamadas madres buscadoras, grupos que han ocupado un vacío institucional en la localización de personas desaparecidas. Para estas colectivas, el hallazgo de Marco Antonio confirma, a la vez, la dificultad de las investigaciones oficiales y la urgencia de reforzar la atención forense y las búsquedas con perspectiva de derechos humanos.
Colectivos presentes en Hermosillo denunciaron que el caso forma parte de una crisis más amplia: miles de familias en el país siguen sin saber del paradero de un ser querido. Según registros oficiales, el número de personas reportadas como desaparecidas y no localizadas supera las seis cifras, un dato que las organizaciones usan para pedir mayor inversión en búsquedas, mejor coordinación entre autoridades y acceso oportuno a las pruebas genéticas.
En el terreno de la investigación, familiares y activistas señalan retrasos en peritajes, limitaciones en los procesos de exhumación y la falta de protocolos claros que permitan acelerar la identificación y entrega digna de cuerpos. «La búsqueda no es solo encontrar, es reconocer, devolver un nombre y acompañar a las familias en su duelo», dijo una integrante de un colectivo que participó en el entierro, según relató El Imparcial de Oaxaca.
Autoridades estatales de Sonora han registrado avances puntuales en algunos casos y aseguran colaboración con instancias federales, pero para las madres buscadoras esos anuncios no siempre se traducen en resultados concretos. Por eso, además del reclamo por justicia en el caso de Marco Antonio, el llamado fue a fortalecer mecanismos de prevención, a garantizar rutas de atención para las familias y a mejorar la transparencia en las investigaciones.
El entierro en Hermosillo cerró un capítulo de siete años de incertidumbre para Cecilia Flores, aunque abrió otro, menos visible: la continuación de la lucha colectiva para que ningún padre o madre tenga que buscar a solas. Los colectivos anunciaron que mantendrán la exigencia de políticas públicas que atiendan la magnitud del problema y que acompañarán a otras familias en procesos similares.
El caso de Marco Antonio vuelve a poner en el centro la pregunta sobre cómo el Estado asume la responsabilidad de buscar, identificar y acompañar a las familias. Para las madres buscadoras, la respuesta pasa por más recursos, protocolos claros y, sobre todo, la voluntad política para convertir el dolor de las familias en acciones concretas que rompan el ciclo de la impunidad.
Fuente: El Imparcial de Oaxaca.
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