Para nino morales, juárez guía la agenda social del segundo piso de la 4T

El legislador zapoteco sostiene que el humanismo mexicano retoma las reformas de Benito Juárez para transformar la vida pública

Oaxaca.— En entrevista con El Imparcial de Oaxaca, el legislador zapoteco Nino Morales afirmó que el legado de Benito Juárez no es historia muerta, sino una brújula que orienta la llamada Cuarta Transformación desde su “segundo piso”: la agenda social y política dirigida a reducir desigualdades y fortalecer la dignidad de la persona.

Morales explicó que transformar la vida social y política del país “es un compromiso clave del Segundo Piso de la Cuarta Transformación”, una tarea que, dijo, pasa por políticas públicas concretas en salud, educación y acceso a la justicia. Para él, el humanismo mexicano recupera la idea juarista de igualdad ante la ley y la prioridad del interés público sobre privilegios particulares.

Si Juárez fue reformador del Estado y defensor de la educación laica, argumentó el legislador, hoy esa herencia se traduce en programas que buscan llegar a comunidades indígenas, pensiones para adultos mayores, becas para estudiantes y mejoras en servicios básicos. Estas medidas, añadió, no son fines en sí mismas, sino herramientas para que las personas puedan decidir con libertad y dignidad sobre su vida cotidiana.

El balance, según Morales, muestra avances pero también retos. Reconoció dificultades operativas en la implementación local de programas y la necesidad de mayor coordinación entre gobierno y sociedad civil. “No basta con buenas ideas; se necesitan recursos, transparencia y mecanismos para que la gente participe y fiscalice”, afirmó.

Desde una perspectiva crítica pero constructiva, el legislador propuso fortalecer la formación cívica en las escuelas, impulsar comités comunitarios que vigilen obras y apoyos, y abrir canales de diálogo con autoridades municipales para adaptar las políticas a la realidad local oaxaqueña.

Para ciudadanos y ciudadanas, la invitación fue clara: el humanismo no se impone desde un escritorio, se construye en la calle y en el patio de la escuela. Si la herencia de Juárez sirve de faro, dijo Morales, corresponde a la sociedad convertir esa luz en acciones cotidianas que mejoren la vida de las familias.

En un momento en que el debate público exige resultados medibles, su llamado mezcla memoria histórica y exigencia presente: reconocer el pasado reformador de México y traducirlo en políticas que atiendan la urgencia social, sin perder de vista la transparencia y la participación ciudadana.

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