Palabra compartida: Sipcia y Binnibus llevan lecturas en lenguas originarias a Oaxaca
Oaxaca de Juárez, Oax. 24 de abril de 2026. En el marco del Día Mundial del Libro, más de 200 personas participaron en actividades donde la palabra escrita se presentó en español y en varias lenguas originarias, reconocidas como vehículos de conocimiento, memoria y transmisión de saberes, informó la Secretaría de Interculturalidad.
La jornada, organizada por los programas Sipcia y Binnibus, combinó lecturas, talleres de acercamiento a la escritura en lenguas indígenas y recorridos donde se escucharon relatos tradicionales en zapoteco, mixteco y otras variantes locales. La iniciativa buscó no solo mostrar textos, sino reconstruir la experiencia de leer y escuchar en la lengua propia, algo que muchas comunidades habían perdido por generaciones de desplazamiento lingüístico.
“Escuchar una historia en la lengua de mi abuela me recordó quién soy y por qué debo cuidarla”, dijo una participante durante una de las sesiones, según el reporte de la Secretaría de Interculturalidad. Para personas jóvenes que nunca vieron su lengua escrita, las actividades funcionaron como una puerta: descubrieron que esos sonidos también se pueden fijar en letras, en libros y en cuadernos.
Desde el punto de vista práctico, Sipcia y Binnibus llevaron materiales bilingües y mediadores culturales que facilitaron la lectura compartida. Profesores, promotores culturales y hablantes mayores colaboraron en la transcripción de relatos orales y en la presentación de vocabularios básicos para que asistentes pudieran llevarse textos a casa. La Secretaría de Interculturalidad destacó el componente comunitario: no se trató de una exhibición sino de un intercambio donde los saberes locales fueron protagonistas.
El impacto va más allá de la celebración simbólica. Leer en la lengua propia fortalece la identidad y mejora el acceso a la educación para niñas y niños que hablan una lengua originaria en casa. También contribuye a la conservación de prácticas culturales ligadas a la agricultura, la medicina tradicional y las memorias familiares. Sin embargo, la propia Secretaría reconoce retos: se necesitan más materiales educativos en idiomas originarios, formación de docentes y recursos sostenibles para que estas acciones no queden en eventos aislados.
El balance es realista: había entusiasmo y participación, pero persisten brechas estructurales. En muchas comunidades faltan escuelas con programas bilingües efectivos, y la producción editorial en lenguas indígenas sigue siendo limitada. Los organizadores señalaron que la lectura pública es un primer paso que debe acompañarse de políticas públicas que inviertan en publicaciones, capacitación y difusión.
Para la comunidad, iniciativas como Sipcia y Binnibus funcionan como una chispa: reavivan historias y muestran cómo la lengua puede circular de la oralidad a la página sin perder su fuerza. La Secretaría de Interculturalidad consignó que continuará apoyando actividades que acerquen la palabra escrita a más personas y que fortalezcan el trabajo con comunidades para producir materiales pertinentes y accesibles.
La jornada en Oaxaca dejó, sobre todo, una imagen clara: cuando una lengua se recupera para leer, no solo se recuperan palabras, se recupera parte de la memoria colectiva. Queda pendiente convertir esos momentos en políticas constantes que garanticen que la lectura en lenguas originarias sea una práctica cotidiana y no una celebración esporádica.
Reportó desde Oaxaca, un periodista joven interesado en la revitalización lingüística y cultural.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Agencia Oaxaca
