Inflación se modera y queda en 3.55% anual en primera quincena de junio

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INEGI) reportó que en la primera quincena de junio de 2026 los precios cayeron 0.11 por ciento respecto a la quincena anterior, lo que dejó la inflación general anual en 3.55 por ciento. Según el INEGI, este comportamiento refleja una moderación sostenida en la dinámica de los precios respecto a meses anteriores.

Para las familias mexicanas esto se traduce en un alivio relativo: los aumentos en la canasta básica y en servicios esenciales están creciendo más lento, lo que da un respiro en el gasto cotidiano. No es que los precios hayan vuelto a niveles de hace años, sino que la velocidad de la subida se desacelera, como cuando baja la pendiente en una cuesta: sigue avanzando, pero con menos empuje.

La cifra de 3.55 por ciento también tiene implicaciones macroeconómicas. Está dentro del rango objetivo que fija el Banco de México alrededor de una meta de 3 por ciento, por lo que la autoridad monetaria puede ver margen para evaluar la trayectoria de sus tasas. Sin embargo, especialistas consultados señalan que la moderación aún es frágil: presiones en alimentos, servicios vinculados al empleo y choques internacionales pueden volver a empujar al alza la inflación si no se atienden con políticas públicas coherentes.

En los mercados y en los tianguis, el efecto se percibe distinto. “Se siente cuando la gente compra menos y compara precios”, dice María, vendedora de abarrotes en la Cuauhtémoc. Para una familia que destina gran parte de su ingreso a alimentos y transporte, cada punto de inflación cuenta; por eso medidas como apoyos dirigidos, control de tarifas y mejores cadenas de abasto pueden convertir una desaceleración en una mejora real del poder adquisitivo.

Desde la perspectiva social, la baja de la inflación es una buena noticia pero insuficiente por sí sola. Para que el alivio llegue de manera estable a los bolsillos se requieren políticas complementarias: inversión en producción local de alimentos, programas de apoyo al ingreso para quienes tienen salarios bajos, y vigilancia para evitar prácticas especulativas en mercados esenciales. Estas iniciativas no sólo protegen el ingreso familiar, sino que fortalecen la demanda doméstica y la cohesión social.

En resumen, la primera quincena de junio trajo una señal positiva: la inflación anual bajó a 3.55 por ciento, según INEGI, y la quincena registró una disminución de 0.11 por ciento. Es un paso en la buena dirección, pero la ruta hacia una recuperación del poder adquisitivo sostenida pasa por políticas públicas que acompañen y consoliden esta moderación.

Fuente: INEGI

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