Fin de año incierto en Cancillería: Sheinbaum cree que Juan Ramón vuelve en enero pero en EU dicen que asume Velasco
Ciudad de México. El cierre del año dejó una duda grande en la Secretaría de Relaciones Exteriores: mientras desde la Presidencia aseguran que Juan Ramón regresará a la Cancillería en enero, en círculos diplomáticos de Washington circula otra versión: que quien asumirá será Velasco. La contradicción obliga a posponer decisiones clave sobre embajadas y movimientos de gabinete hasta la reunión de enero.
Qué está en juego. La disputa no es solo de nombres. Cambiar al titular de la Cancillería implica reajustes en puestos en el extranjero, puede retrasar nombramientos de embajadores y afectar la gestión de trámites consulares para miles de mexicanos. Además, modifica el tablero de relaciones con Estados Unidos en temas como comercio, migración y seguridad.
Según un comunicado de la Presidencia, la jefa del Ejecutivo confía en que Juan Ramón retomará funciones en enero. Sin embargo, fuentes diplomáticas en Washington consultadas por este periódico dicen que el equipo de esa capital maneja la hipótesis de que Velasco —funcionario con experiencia en la relación bilateral— sería quien asuma de manera inmediata. Ambas versiones mantienen en expectativa a la cancillería y a las embajadas mexicanas.
Las fuentes consultadas por este diario explican que el problema se volvió práctico: hay plazas en embajadas que esperan confirmación de nombramientos y equipos que necesitan instrucciones claras antes de iniciar el año. Para comunidades mexicanas en el exterior, la dilación puede traducirse en demoras en citas para pasaportes y visas, y en menor atención a asuntos sociales prioritarios.
Reunión clave en enero. En Palacio se programó una reunión de alto nivel para la primera quincena de enero. Ahí se espera que se despeje el panorama y se definan no solo quién encabezará la Cancillería, sino también la redistribución de cargos en misiones en el extranjero. La Presidencia, según su comunicado, apuesta por una transición ordenada; las fuentes en Washington señalan que hay plazos y expectativas de la contraparte estadounidense que presionan hacia una respuesta rápida.
Impacto político y técnico. En lo político, la elección del canciller será leída como una señal de prioridades: continuidad en relaciones con EU o un cambio de equipo. En lo técnico, significa ajustar agendas de negociaciones y cooperaciones pendientes. Como explica un diplomático con experiencia consultado por este diario, «cuando hay incertidumbre en el mando, las relaciones internacionales pierden movimiento; la gente no lo nota de inmediato, pero lo siente cuando hay trámites detenidos o mensajes contradictorios».
Lo que sigue. El país espera claridad en enero. Mientras tanto, la Presidencia y fuentes diplomáticas mantienen versiones distintas. A los ciudadanos que dependen de servicios consulares se les recomienda mantenerse en contacto con las oficinas de representación mexicana y revisar comunicados oficiales de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Este medio seguirá de cerca la reunión de enero y contrastará las versiones oficiales con las voces diplomáticas en Washington para explicar, con datos y contexto, cómo cualquier decisión en la Cancillería puede traducirse en cambios concretos en la vida cotidiana de las y los mexicanos en el país y en el exterior.
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