Alerta familiar: detecten el distrés, pide el IMSS
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) llamó a las familias a estar atentas a las señales de distrés, un tipo de estrés negativo que supera la capacidad de adaptación y termina afectando el bienestar físico, emocional y la vida cotidiana de niñas, niños, adolescentes y adultos. Según el IMSS, la detección temprana puede marcar la diferencia entre una crisis pasajera y un problema que requiere intervención profesional.
El distrés no siempre llega con un estallido visible. A veces se instala como un conjunto de cambios: dificultad para dormir, pérdida o aumento del apetito, irritabilidad o llanto fácil, retraimiento social, caída en el rendimiento escolar o laboral, quejas constantes de dolores sin causa aparente y conductas de riesgo. En niñas y niños pequeños puede manifestarse con berrinches fuera de lo común, regresión en habilidades o somatizaciones; en adolescentes, con aislamiento, consumo de sustancias o cambios abruptos en el estado de ánimo; en adultos, con agotamiento persistente y disminución en la productividad.
Una imagen útil es pensar en el distrés como una mochila que se hace más pesada con cada factor: la pérdida de empleo, la violencia en el hogar, el duelo, la sobrecarga de responsabilidades o la soledad. Cuando la mochila pesa demasiado, las defensas se rompen y aparecen los síntomas.
¿Qué pueden hacer las familias desde hoy? Primero, hablar sin juzgar. Una conversación directa pero tranquila —preguntar cómo se siente la otra persona, qué ha cambiado en su día a día— suele revelar señales que pasan desapercibidas. Mantener rutinas de sueño y alimentación, promover actividad física y limitar el uso de pantallas por la noche ayudan a sostener un equilibrio básico. El IMSS también recomienda buscar apoyo en la unidad médica familiar: los médicos de primer contacto y los equipos de psicología pueden orientar y derivar cuando sea necesario.
Es importante distinguir entre malestar transitorio y señales de alarma. Busquen ayuda inmediata si hay pensamientos suicidas, intentos de autolesión, pérdida severa de funciones (como no poder levantarse, no comer ni bañarse) o consumo de sustancias que ponga en riesgo la vida. En esos casos la intervención rápida salva vidas, subraya el IMSS.
Desde la mirada pública, la llamada del IMSS plantea un reto de políticas: fortalecer la capacidad de las familias para identificar y responder al distrés implica recursos en salud mental comunitaria, capacitación a personal de salud y campañas claras que no estigmaticen. Reconocer que la salud mental es parte de la salud general debería traducirse en acceso oportuno a servicios, especialmente para quienes viven en comunidades con menos oferta médica.
En lo cotidiano, recuerde que no se trata de encontrar culpables sino soluciones: acompañar, observar cambios, pedir ayuda profesional y construir redes de apoyo en la colonia, la escuela o el trabajo. Como afirma el IMSS, detectar a tiempo ayuda a evitar que el estrés se convierta en un problema más grave.
Si cree que alguien en su familia presenta signos de distrés, acuda a su unidad médica familiar del IMSS o solicite orientación con el personal de salud. Hablar ahora puede prevenir mucho sufrimiento después.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Agencia Oaxaca
