Ieepo acerca cuentos y imaginación a niñas y niños de la Sierra Juárez
En el Jardín de Niños Carmen G. Basurto, el cuento de «Los tres cerditos» se convirtió en taller, risas y aprendizaje colectivo
Francisco I. Madero, Santiago Xiacuí, Sierra Juárez — En un patio escolar teñido de color y voces, el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, IEEPO, puso en marcha una jornada de narración que transformó la rutina del Jardín de Niños «Carmen G. Basurto». Según un comunicado del IEEPO, la lectura dramatizada de «Los tres cerditos» fue el eje de actividades lúdicas diseñadas para impulsar el gusto por la lectura y las habilidades lingüísticas entre las niñas y los niños de la comunidad.
La sesión, relató el IEEPO, combinó la narración oral con títeres, dramatización y juegos de roles. Lo que comenzó como una narración tradicional derivó en preguntas, risas y una discusión sencilla sobre por qué construir bien las cosas. Para los pequeños, la historia sirvió de puente entre la fantasía y aprendizajes concretos: trabajo en equipo, resolución de problemas y vocabulario.
«Escuchar y actuar los cuentos ayuda a que los niños se expresen y se entiendan entre ellos», comentó la maestra del jardín, quien participó en la organización de la actividad. Varios padres asistieron y reconocieron que estas dinámicas facilitan la comunicación en casa y fortalecen la confianza de los niños para hablar en público.
La iniciativa llega en un contexto donde el acceso a materiales impresos y escenarios culturales es limitado en muchas localidades de la Sierra Juárez. El IEEPO señala que acciones como esta buscan cerrar brechas educativas, sobre todo en zonas rurales y con presencia de lenguas indígenas, donde la promoción de la lectura debe ajustarse a realidades culturales y lingüísticas locales.
No todo son avances sencillos. Docentes y autoridades locales coinciden en que persisten retos: falta de bibliotecas escolares bien dotadas, escasez de materiales en lenguas originarias y necesidad de mayor acompañamiento formativo para maestros en técnicas de lectura recreativa. El IEEPO, según su comunicado, prevé continuar con talleres itinerantes y capacitación docente para institucionalizar estas prácticas.
La jornada en Santiago Xiacuí también tuvo un componente comunitario. Padres y madres mostraron interés en replicar cuentos en casa y en la organización de círculos de lectura comunitarios. «Si la escuela enciende la chispa, las familias pueden mantenerla», dijo una madre presente en la actividad.
Desde la redacción seguimos la versión oficial del IEEPO y conversamos con actores locales para contextualizar el impacto. Las actividades de fomento a la lectura son pequeñas intervenciones con potencial real si se articulan con políticas constantes: presupuesto para libros, formación continua para docentes y alianzas con organizaciones culturales.
Si bien la dramatización de un cuento puede parecer un gesto simple, en lugares como la Sierra Juárez estos episodios funcionan como semilleros de ciudadanía —fomentan la expresión, el diálogo y el pensamiento crítico desde temprana edad. El reto ahora es asegurar que no queden en eventos aislados, sino que formen parte de una política educativa sostenida que el IEEPO ha anunciado que impulsará en la región.
Fuente: IEEPO.
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