Flamencos rosados sorprenden en el lago de Texcoco tras años de ausencia

Durante los últimos días, trabajadores del Parque Ecológico Lago de Texcoco han reportado la presencia de una pequeña familia de flamencos rosados —dos adultos y un juvenil— conviviendo con miles de aves migratorias y residentes en los humedales del lago Nabor Carrillo. La información, confirmada por personal del parque y recogida por El Universal, ha llamado la atención de visitantes y especialistas por tratarse de una aparición poco frecuente en estas latitudes.

Una visita inusual pero comprensible

El flamenco americano (Phoenicopterus ruber) tiene su núcleo de población en el norte de la península de Yucatán, por lo que verlo en Texcoco no es lo habitual. Sin embargo, la bióloga Magda Argueta, egresada de la UAM y doctora por la Universidad de California Riverside, explicó que no se trata de un comportamiento anómalo: “Pueden dispersarse ocasionalmente fuera de su rango habitual cuando las condiciones del humedal son favorables. El lago de Texcoco presenta este año una mayor extensión de zonas someras, lo que lo vuelve funcional como sitio temporal para caminar, alimentarse y descansar antes de desplazarse a otros humedales”.

Es decir, el lago actuó como una parada en ruta: un espejo somero en el que los flamencos encontraron alimento y reposo. Para los visitantes, el contraste del plumaje rosado entre garzas y patos fue la señal más evidente de que algo extraordinario ocurría.

El color que enamora

El tono que va del rojo intenso al rosa vibrante de los flamencos proviene de su dieta: filtran agua y consumen pequeños crustáceos y algas ricas en pigmentos carotenoides. En el lago Nabor Carrillo se les ha visto alimentándose con el característico movimiento de cabeza y pico, mientras las aves locales continúan sus labores migratorias y de reproducción.

El papel del parque en la recuperación del humedal

Parámetro Dato
Superficie del parque 14,000 hectáreas
Especies de flora Más de 250
Especies de fauna Alrededor de 370
Aves residentes Más de 100,000
Aves migratorias Alrededor de 200,000 cada invierno

El Parque Ecológico Lago de Texcoco fue declarado Área Natural Protegida el 22 de marzo de 2022, tras un proceso ciudadano que determinó la protección del humedal frente a la construcción del antiguo proyecto aeroportuario. El 30 de agosto del año pasado el parque fue inaugurado oficialmente con una inversión superior a 5,500 millones de pesos, una obra que, según autoridades, busca recuperar biodiversidad y ofrecer espacios de recreación y estudio para las comunidades cercanas, que suman más de 12,000 beneficiarios.

La aparición de los flamencos refuerza el papel del parque como refugio temporal para aves migratorias y locales. Además de los flamencos, en las observaciones recientes se reportaron miles de patos mexicanos (Anas diazi) y garzas blancas (Ardea alba), lo que subraya la riqueza del humedal.

Desafíos y responsabilidades

Que lleguen flamencos es una señal positiva, pero no garantiza la estabilidad del ecosistema. Para que el lago siga siendo hospitalario se requieren acciones sostenidas en varios frentes:

  • Manejo del agua: mantener la conectividad y niveles adecuados que permitan zonas someras esenciales para alimentación.
  • Calidad ambiental: evitar descargas contaminantes que afecten la cadena trófica de la que dependen los flamencos.
  • Vigilancia y monitoreo: registrar avistamientos, salud de las aves y cambios en la vegetación para tomar decisiones oportunas.
  • Colaboración comunitaria: involucrar a vecinos, visitantes y organizaciones civiles en la protección y educación ambiental.

Magda Argueta recordó que episodios como este deben usarse como oportunidad para fortalecer políticas públicas ambientales basadas en datos. “Es un momento para potenciar el seguimiento científico y la participación ciudadana”, dijo.

Qué pueden hacer las personas que visitan el parque

  • Observar a distancia y no acercarse ni intentar alimentar a las aves.
  • Respetar senderos y señalizaciones para no alterar zonas de anidación o alimentación.
  • Reportar avistamientos al personal del parque para enriquecer los registros de biodiversidad.
  • Participar en actividades de educación o voluntariado que promuevan la conservación.

La inesperada llegada de los flamencos al lago de Texcoco funciona como una ventana: muestra que la recuperación de humedales puede traducirse en beneficios reales para la biodiversidad y para las comunidades. Al mismo tiempo, recuerda que la conservación requiere presupuesto, vigilancia y compromiso ciudadano para que esas pinceladas rosadas no sean solo una visita pasajera.

La presencia de la familia de flamencos fue reportada por trabajadores del parque y difundida por El Universal, fuente que confirmó las observaciones y los datos sobre la biodiversidad del sitio.

Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial.