Félix salgado intenta anclar su influencia en acapulco y provoca tensiones en la cuarta transformación

Por corresponsal

Félix Salgado, senador y figura emblemática de la política local en Guerrero, ha intensificado sus movimientos en Acapulco con el objetivo, según allegados y reportes consultados, de preservar espacios de poder y “cuotas” para su estructura política. Aunque él mismo ha descartado buscar la gubernatura para relevar a su hija, Evelyn Salgado, fuentes como Proceso señalan que su prioridad es mantener el control de candidaturas, nóminas y redes clientelares en la bahía.

Las maniobras del senador reavivan recuerdos de su paso como autoridad municipal y de las disputas que mantuvo con el Palacio Nacional en años recientes. En ese pasado están las controversias por candidaturas y las acusaciones que marcaron procesos electorales, y hoy vuelven a alimentar recelos dentro de Morena y en la administración federal, donde hay quienes ven sus acciones como una tentativa de recuperar influencia local que podría complicar órdenes de la dirigencia nacional.

El impacto en la vida cotidiana de la gente de Acapulco es tangible: fuentes locales consultadas por este diario relatan que la pelea por plazas y contratos implica reparto de recursos y prioridades en servicios públicos, empleo temporal y programas sociales. “Si una estructura se fortalece desde abajo, cambia quién decide quién accede a apoyos”, explica una académica de la región, que pidió no ser citada por temor a represalias.

En la ciudad costera, comerciantes y trabajadores ven con desconfianza la disputa interna. Para muchos, el principal reto no es la discusión de nombres, sino que las prioridades de seguridad, turismo y recuperación económica no queden subordinadas a repartos de cuotas partidistas. Esa es la lectura que también hace parte de la militancia morenista, donde se reporta malestar por la posibilidad de que acuerdos locales se concreten sin consultas amplias ni procesos internos claros.

La Presidencia y cuadros del gobierno federal han preferido, por ahora, la discreción pública, aunque fuentes políticas entrevistadas por Proceso indican que existen gestiones para contener el conflicto y evitar que Acapulco se convierta en un foco de fractura electoral. En la dirigencia estatal de Morena, algunos militantes piden primarias abiertas y respeto a los procedimientos para reducir la percepción de dedazo.

Este episodio resalta un dilema frecuente en la transición política: cómo combinar lealtades locales con la disciplina de un proyecto nacional. Para la ciudadanía de Acapulco, la urgencia es otra: que las decisiones políticas no sacrifiquen la atención a la seguridad, la recuperación económica y los servicios básicos. La tensión alrededor de Félix Salgado prueba que, incluso dentro de una misma fuerza política, la disputa por el poder local puede tener efectos concretos en el día a día de la gente.

En próximos días, estarán pendientes las definiciones sobre candidaturas municipales y la actuación de los órganos internos de Morena. Ciudadanos y organizaciones civiles reclaman transparencia y mecanismos que prioricen el interés público por encima de las cuotas partidistas, una petición que podría marcar la capacidad de la Cuarta Transformación para sostener tanto unidad como gobernabilidad en territorio complicado como acapulco.

Fuente: Proceso

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