Suspenden espectáculo ecuestre del centro cultural domecq tras acusaciones de apropiación de la guelaguetza

Gobierno estatal y federal presentaron denuncias; el espectáculo, que usaba elementos de la Guelaguetza, quedó cancelado mientras se investiga

El Centro Cultural Ecuestre Domecq canceló la función que promovía como homenaje a la Guelaguetza luego de que autoridades del estado y del país interpusieran denuncias por apropiación cultural indebida, informó El Imparcial de Oaxaca.

La Guelaguetza es la carta de identidad de muchas comunidades oaxaqueñas: sus danzas, vestimentas y rituales están vinculados a prácticas comunitarias y a derechos colectivos sobre su patrimonio inmaterial. El choque llegó cuando el montaje ecuestre incorporó iconografía y elementos tradicionales sin diálogo aparente con las comunidades originarias, lo que desató la indignación de grupos culturales y autoridades responsables de proteger el patrimonio.

En los hechos, la cancelación busca evitar que el show siga generando daño simbólico y económico. Fuentes consultadas por El Imparcial de Oaxaca señalan que la denuncia apunta a utilizar símbolos y expresiones culturales con fines comerciales, sin respetar protocolos de autorización ni reconocer la autoría colectiva.

Esta situación abre varias preguntas prácticas: ¿qué puede ofrecer la ley para proteger estas expresiones? ¿Cómo se definen los límites entre inspiración artística y apropiación cuando están en juego la memoria y la dignidad de pueblos indígenas? La respuesta, por ahora, pasa por investigaciones y posibles sanciones, pero también por diálogo entre organizadores y representantes comunitarios.

Para la ciudadanía, el caso tiene consecuencias concretas. Cuando el uso de tradiciones se convierte en espectáculo comercial sin permiso, no solo se distorsiona la historia; también se pierden oportunidades para que las propias comunidades se beneficien económicamente y cuenten su versión.

Organizaciones culturales y académicos han pedido que se establezcan protocolos claros para el uso de patrimonio inmaterial, que incluyan consulta previa, acuerdos de beneficio compartido y reconocimiento explícito de la autoría comunitaria. Mientras tanto, la cancelación funciona como una pausa necesaria: un tiempo para ordenar responsabilidades y revisar prácticas.

Como periodista y vecino de Oaxaca, veo que el reto no es sólo sancionar, sino construir mecanismos permanentes que eviten que la cultura sea tratada como un traje de feria. Las tradiciones se protegen con respeto, reglas claras y, sobre todo, con la participación de quienes las cuidan día a día.

El seguimiento del caso dependerá de las averiguaciones que realicen las autoridades y de la voluntad del Centro Cultural Ecuestre Domecq para sentarse a dialogar con representantes de la Guelaguetza. Mientras tanto, la cancelación queda como señal de que hay límites cuando se toca lo que es de todos y de nadie a la vez.

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