Asesores de Trump barajaron opciones militares en México durante 2025, apunta libro

Según el diario Reforma, un libro sobre el segundo mandato de Donald Trump revela que su equipo evaluó intervenciones armadas contra cárteles, pero la cooperación de la administración de Claudia Sheinbaum complicó esos planes.

Asesores del gobierno estadounidense consideraron en 2025 la posibilidad de operaciones militares dirigidas contra cárteles en territorio mexicano, según relata un libro sobre el segundo mandato de Donald Trump que cita el diario Reforma. La publicación sostiene que, aunque la idea fue discutida en Washington, la estrecha colaboración migratoria y en materia de seguridad con la administración de Claudia Sheinbaum limitó las opciones concretas.

Que funcionarios estadounidenses hayan valorado acciones de este tipo en suelo mexicano plantea, de entrada, una serie de preguntas sobre soberanía, legalidad y riesgos para la población civil. Intervenir militarmente en otro país sin mandato internacional ni acuerdo expreso con su gobierno suele ser una línea roja en las relaciones diplomáticas. En este caso, apunta Reforma, la cooperación mexicana habría funcionado como un freno político y operativo a propuestas más agresivas.

Para la gente que vive en las zonas más golpeadas por la violencia del crimen organizado, las discusiones en pasillos extranjeros pueden sentirse lejanas pero repercuten en la vida cotidiana. Una operación militar extranjera incrementa el riesgo de desplazamientos forzados, daños colaterales y tensiones comunitarias. Al mismo tiempo, la mera existencia de ese debate refleja la frustración regional ante la persistencia de los cárteles y la búsqueda, por parte de autoridades internacionales, de soluciones que no siempre pasan por reforzar la prevención ni la justicia local.

El escenario descrito por Reforma y el libro coloca en el centro la necesidad de fortalecer capacidades institucionales mexicanas y los mecanismos de cooperación bilateral: intercambio de inteligencia, acciones conjuntas de investigación, apoyo judicial y programas para reducir la demanda de drogas y la marginación que alimenta la violencia. Intervenir militarmente sin estas bases puede ser contraproducente.

En términos políticos, cualquier alternativa que roce la intervención armada obligaría a un debate público amplio en México sobre soberanía y estrategia. La administración de Claudia Sheinbaum, de acuerdo con el relato publicado por Reforma, optó por colaborar en áreas migratorias y de seguridad, lo que habría disminuido la apetencia por medidas unilaterales desde Washington. Esa colaboración, en la práctica, muestra cómo la diplomacia y los acuerdos pueden convertirse en herramientas para evitar escaladas.

La revelación —siempre enmarcada en las páginas del libro y el reporte de Reforma— exige también transparencia. La ciudadanía tiene derecho a conocer qué propuestas se evaluaron, qué límites se impusieron y cómo se garantizan los derechos humanos y la seguridad de las comunidades afectadas. No basta con saber que se discutió una opción: hay que entender las consecuencias y las estrategias alternativas que se priorizan.

Más allá de la discusión sobre uso de la fuerza, el reto sigue siendo estructural: reforzar el Estado de derecho, atacar la corrupción, mejorar la justicia y ampliar las políticas sociales que ofrezcan alternativas reales a las economías ilegales. Ese camino es más largo y complejo que cualquier operación militar, pero suele ser el que menos riesgos genera para la población.

La nota en Reforma que cita el libro ya abrió la conversación. Es momento de que las autoridades mexicanas expliquen con claridad qué implicó esa cooperación y cómo piensan proteger a las comunidades sin ceder soberanía ni poner en riesgo a la población. La sociedad puede exigir esa claridad y participar en la construcción de soluciones que prioricen la vida, la justicia y la convivencia.

Fuente: Reforma

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