Elecciones por SNI, con retos de paridad y de validez
En Oaxaca, solo un puñado de mujeres liderarán municipios tras la renovación de autoridades, mientras la autenticidad de algunas votaciones genera interrogantes.
La renovación de autoridades en 413 municipios de Oaxaca ha dejado un sabor agridulce. Si bien se ha avanzado en la participación ciudadana, los resultados revelan un panorama complejo donde la paridad de género sigue siendo un horizonte lejano y la legitimidad de algunas elecciones se pone en entredicho. De los 413 ayuntamientos que votaron por sus nuevos representantes, las mujeres que salieron electas para encabezar sus municipios representan menos del 7 por ciento. Un número que, para muchos, es insuficiente y señala la urgencia de políticas más efectivas que promuevan la igualdad real en la esfera pública.
El camino a la presidencia municipal, en muchos casos, sigue siendo un terreno dominado por los hombres. A pesar de los esfuerzos y las leyes que buscan equilibrar la balanza, la cifra de mujeres electas para gobernar sus comunidades es un claro indicativo de que aún queda mucho por hacer. No se trata solo de cumplir cuotas, sino de garantizar que el talento y la capacidad de las mujeres tengan el mismo espacio para florecer y ser reconocido en la toma de decisiones que impactan directamente en la vida de todos.
Este escenario se complica aún más al observar las particularidades de las «Elecciones por Sistema de Usos y Costumbres» (SNI), un modelo de elección que, si bien busca honrar las tradiciones de cada comunidad, en esta ocasión ha presentado desafíos en cuanto a su validez y transparencia en algunos casos. La naturaleza misma de estos sistemas, donde las asambleas comunitarias juegan un papel central, puede abrir la puerta a interpretaciones diversas y, en ocasiones, a la dificultad de verificar la autenticidad de los procesos electorales desde una perspectiva externa.
Fuentes del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEPCJO) señalan que se están revisando casos específicos donde han surgido dudas sobre la metodología de algunas elecciones bajo este sistema. El objetivo es asegurar que, independientemente del método de elección, los resultados reflejen genuinamente la voluntad de la mayoría y cumplan con los principios democráticos básicos. Esto implica un diálogo constante con las comunidades para entender sus prácticas y, al mismo tiempo, salvaguardar la legitimidad del proceso.
Los retos son claros: por un lado, la persistente brecha de género en el acceso a cargos de elección popular; por otro, la necesidad de fortalecer los mecanismos que garanticen la validez y la equidad en los sistemas de elección por usos y costumbres. Como ciudadanos, es fundamental estar informados y exigir que nuestros representantes, sin importar el género ni el sistema de elección, trabajen por el bienestar común. Porque al final, son las políticas públicas y el liderazgo decidido lo que se traduce en mejores servicios, mayor seguridad y un futuro más próspero para todos en Oaxaca.
Es un llamado a la reflexión y a la acción. La participación ciudadana activa, el debate informado y el apoyo a iniciativas que promuevan la igualdad y la transparencia son las herramientas que tenemos para construir un sistema donde la voz de cada persona cuente y donde el liderazgo femenino sea una realidad palpable y celebrada en cada rincón de nuestro estado.
