Salvar la lengua, salvar la memoria: Esteban Ríos en defensa del habla
En entrevista con Quadratín, el poeta y maestro Alonso Pérez Avendaño, quien firma su obra como Esteban Ríos, dejó claro que la preservación de las lenguas va más allá de la literatura: es una política de vida. «Mientras la lengua no se extinga, seguiremos dando batalla», dijo, y explicó que su lucha combina la palabra escrita, la enseñanza en comunidad y la organización cultural.
Ríos, que ha dedicado décadas a la docencia y a la creación poética, considera que el idioma es un tejido que sostiene memoria, identidad y formas distintas de entender el mundo. Sus talleres no solo buscan pulir versos; enseñan a niños y jóvenes a nombrar su entorno con raíces y argumentos propios, y a entender cómo las políticas públicas influyen en lo que se habla y se aprende en las escuelas.
El contexto no es menor. El desplazamiento de comunidades, la urbanización acelerada y la limitada inversión pública en educación bilingüe y materiales educativos han dejado a muchas lenguas en situación de vulnerabilidad. Ríos apunta a soluciones concretas: fortalecer programas de formación docente en lenguas originarias, asegurar recursos para materiales didácticos y apoyar proyectos culturales locales que fomenten el uso cotidiano de los idiomas.
Desde su experiencia en aulas y ferias literarias, el poeta describe avances modestos pero reales: hay comunidades que reivindican sus cantos y relatos, jóvenes interesados en aprender su lengua materna, y colectivos culturales que recuperan archivos sonoros. También reconoce los retos. La falta de continuidad en los apoyos oficiales y la ausencia de políticas integrales impiden que estas iniciativas escalen y se sostengan en el tiempo.
La propuesta de Ríos combina práctica y política. Propone que las políticas públicas estén diseñadas con participación comunitaria, que reconozcan las necesidades concretas de cada territorio y que prioricen la formación docente. Además, reclama que la cultura deje de verse como gasto y se asuma como inversión en cohesión social y en derecho a la identidad.
Como periodista joven, veo en la propuesta de Esteban Ríos una invitación clara: no se trata solo de conservar palabras, sino de cuidar las formas de vida que esas palabras sostienen. Apoyar la enseñanza bilingüe, asistir a lecturas y talleres locales, y exigir transparencia y continuidad en los programas públicos son pasos concretos que cualquier ciudadano puede impulsar.
Al final, la batalla que describe Ríos es colectiva. Si la lengua persiste, dice el poeta, hay posibilidad de memoria y de justicia cultural. Quadratín recoge esa voz que une aula y plaza, verso y política, y deja en claro que la defensa del idioma es también un ejercicio ciudadano para fortalecer comunidades.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Oaxaca Quadratin
