Curp biométrica, esto cambia en tus trámites: huellas, rostro y derechos

La nueva CURP con datos biométricos busca reforzar la seguridad y evitar el robo de identidad. Te explicamos qué te pueden pedir, qué riesgos existen y qué derechos tienes.

El gobierno ha planteado incorporar huellas digitales y fotografía facial a la Clave Única de Registro de Población, la CURP, con la intención de dificultar el fraude en trámites oficiales. Según comunicados de la Dirección General del Registro Nacional de Población (RENAPO), la idea es asociar datos biométricos a la ficha de identidad para verificar que quien realiza un trámite sea realmente esa persona.

¿Significa eso que te van a pedir huellas y rostro en todos los trámites? No necesariamente. En la práctica, proyectos como este suelen empezar por servicios sensibles: pensiones, programas sociales, emisión de pasaportes o trámites que ya requieren verificación. Esto no implica que cada gestor, registro o banco vaya a tomar tus biométricos en la calle. Lo que sí cambia es que cuando se exija una comprobación, habrá una forma técnica más difícil de suplantación.

Pero no todo es seguridad. Organizaciones como R3D y recomendaciones del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) recuerdan que las biometrías son datos sensibles. A diferencia de una contraseña, tu huella o tu rostro no se cambian. Si hay una filtración o uso indebido, el daño puede ser permanente.

¿Cuáles son los riesgos concretos? Primero, la concentración de la información en un solo sistema aumenta la exposición ante ciberataques. Segundo, hay posibles sesgos técnicos: sistemas de reconocimiento facial han mostrado menor precisión con rostros indígenas o morenos, lo que podría traducirse en dificultades para acceder a derechos. Tercero, falta claridad sobre cuánto tiempo se guardarán los datos, para qué usos concretos se autoriza su comprobación y quién tendrá acceso.

En materia legal existen salvaguardas: la Ley General de Población y la normativa de protección de datos obligan a informar, limitar el uso y permitir rectificación. El INAI puede supervisar y sancionar, y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha pedido que cualquier cambio respete el principio de proporcionalidad y no viole derechos de grupos vulnerables. Pero para que esas garantías funcionen se necesitan reglas claras y tecnología auditada.

¿Qué puedes pedir como ciudadano? Solicitar información sobre qué datos se recaban y con qué propósito, pedir la rectificación si encuentras un error, exigir la limitación del uso y conocer el periodo de conservación. Si consideras que hubo uso indebido, puedes presentar una queja ante el INAI y, en ciertos casos, acudir a la CNDH.

Si tienes dudas prácticas, exige que te expliquen en el módulo dónde tramites tu CURP por qué te piden la biometría, cómo se almacenará y si hay opciones para quienes enfrentan dificultades técnicas al capturar huellas o rostro, por ejemplo personas mayores o con discapacidad. También es válido preguntar por protocolos para proteger datos y por auditorías independientes que verifiquen el sistema.

La política es un equilibrio: la biometría puede reducir fraudes y proteger programas sociales, pero también puede crear nuevas formas de exclusión si no se diseña con cuidado. Desde El Imparcial hablamos con expertos que piden transparencia, participación ciudadana y controles fuertes. La ciudadanía tiene derecho a saber cómo se usan sus datos y a exigir que la seguridad no se haga a costa de sus libertades.

En resumen, no cedas tu paciencia ni tu información sin preguntar: averigua quién te pide las huellas o la foto, para qué se usarán, cuánto tiempo se guardarán y cómo puedes reclamar. Y pide a las autoridades que las medidas vayan acompañadas de auditorías, formación y mecanismos claros para proteger a las personas más vulnerables.

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