Crisis en Irán pone en jaque la candidatura de Grossi a la ONU

La escalada del conflicto en Irán ha complicado la aspiración del argentino Rafael Grossi a un puesto clave en la ONU, en un momento en que su nombre supera apoyos en Washington pero despierta recelos entre potencias como China, Rusia y el Reino Unido, según reportes de Reuters y The New York Times.

Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ha ganado visibilidad por su papel en la supervisión nuclear. Esa experiencia lo convierte en una carta atractiva para varios países, pero también lo ubica en el centro de tensiones geopolíticas: la designación a un cargo mayor en la ONU requiere primero el aval del Consejo de Seguridad, donde los miembros permanentes pueden bloquear candidaturas, señalan diplomáticos consultados por la BBC y Reuters.

Fuentes diplomáticas citadas por The New York Times indican que el respaldo de la Casa Blanca ha acercado a Grossi a la candidatura, pero que Beijing y Moscú han mostrado reservas por la percepción de alineamiento con posiciones occidentales. El Reino Unido, según funcionarios citados por Reuters, también estaría evaluando sus dudas, lo que complica cualquier fórmula de consenso.

En ese escenario, gobiernos de América Latina como Costa Rica y Ecuador figuran en las conversaciones como alternativas que sumarían respaldo regional y evitarían polarizar la votación en el Consejo, de acuerdo con informes periodísticos y declaraciones recogidas por medios internacionales.

¿Por qué importa esto para la gente común? La elección de cargos internacionales no es sólo un trámite diplomático. De ella depende la agenda y la capacidad de respuesta de organismos multilaterales ante crisis que afectan directamente a millones: desde inspecciones y controles en materia nuclear hasta programas de cooperación en salud, migración y desarrollo. Si la decisión se atasca en vetos y juegos de poder, la ONU puede quedar menos ágil para actuar en emergencias, algo que repercute en la protección de derechos y en la ayuda humanitaria.

Analistas consultados por Reuters y la BBC señalan que una solución sería buscar candidaturas de consenso, con perfiles técnicos y menor carga política. Para actores de la sociedad civil, citados en reportes de The New York Times, es clave que los procesos de nombramiento sean transparentes y que prioricen la capacidad técnica y la independencia institucional.

En México y en la región hay un interés práctico: una ONU funcional y plural facilita acuerdos en cambio climático, comercio justo y derechos humanos. Por eso, movimientos sociales y organizaciones académicas han llamado a vigilar el proceso y exigir que la diplomacia no deje de lado la voz ciudadana, según comunicados recogidos por la prensa internacional.

El camino de Grossi seguirá supeditado a negociaciones entre potencias y a la búsqueda de alternativas que eviten un enfrentamiento público en el Consejo de Seguridad. Si las opciones de Costa Rica o Ecuador avanzan como candidaturas de consenso, podrían abrirse acuerdos más amplios; si no, la contienda podría alargarse y la ONU quedar nuevamente dividida justo cuando requiere unidad para abordar crisis globales.

Fuentes: Reuters, The New York Times, BBC.

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