Choque en la 4T: rosa Icela gestiona respaldo para Rocha y Gallardo se aparta
La titular de la Segob buscó sumar apoyos entre gobernadores afines, pero el mandatario potosino rechazó acompañar el blindaje ante presuntas irregularidades vinculadas al Verde en Texas, según reportes.
La reunión convocada por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para alinear a los mandatarios del bloque 4T y contener la crisis política en torno al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, encontró resistencia en San Luis Potosí. Según información publicada por Reforma y corroborada por fuentes de Milenio, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona se negó a respaldar cualquier estrategia de protección frente a las acusaciones que involucran negocios del Partido Verde en Texas.
La negativa de Gallardo, relatan las fuentes, no fue un gesto menor: rompe la apariencia de unidad que el gobierno federal y sus aliados han buscado proyectar. En lenguaje cotidiano, fue como cuando una mesa pierde una pata justo antes de servir la cena; lo que parecía estable ahora muestra una fisura visible.
¿De qué se trata? Los reportes apuntan a movimientos empresariales y financieros con nexos transfronterizos donde, dicen, habría vinculación del Partido Verde. Ese señalamiento encendió alarmas en la coalición. La Secretaría de Gobernación buscó una respuesta colectiva para frenar el desgaste político de Rocha, pero Gallardo optó por marcar distancia y exigir claridad antes de dar cualquier respaldo.
El episodio expone dos tensiones simultáneas: la primera, interna, entre gobernadores aliados que deben decidir si priorizan la disciplina partidaria o la exigencia de transparencia. La segunda, institucional, porque abre la posibilidad de que asuntos políticos terminen siendo dirimidos en tribunales o ante órganos de investigación si las acusaciones tienen sustento probatorio.
Para la ciudadanía, esto no es solo una disputa entre políticos. Tiene efectos concretos: cuando la atención se concentra en proteger o confrontar a un gobernador, programas sociales, coordinación en seguridad y obras públicas pueden resentirse. Además, la exigencia de cuentas y la percepción de impunidad influyen en la confianza en las instituciones locales y federales.
En respuesta, fuentes consultadas por Reforma señalan que la Segob continuará gestionando posiciones entre gobernadores, mientras que el equipo de Ricardo Gallardo ha evitado hacer un respaldo público sin antes conocer pruebas y explicaciones claras. Por su parte, el gobierno de Sinaloa aún no ha presentado un pronunciamiento que disipe las dudas reportadas.
Este episodio invita a poner en primer plano lo que debería importar a la gente: transparencia, aclaración de hechos y continuidad de políticas públicas. Si la coalición se recompone, será por el camino de la explicación pública y la rendición de cuentas, no por acuerdos entre bambalinas. Seguiremos la evolución del caso y el avance de cualquier investigación que confirme o descarte las imputaciones, tal como lo han documentado Reforma y Milenio.
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