Consumo de drogas crece entre adultos y cae entre adolescentes, revela Encodat 2016–2025

La Encodat muestra alza en consumo de drogas entre adultos y una baja sostenida entre adolescentes durante la última década.

La encuesta nacional Encodat 2016–2025 traza un panorama cambiante del consumo de sustancias en México: mientras que el uso de drogas entre la población adulta ha mostrado un incremento sostenido en los últimos años, el consumo entre adolescentes presenta una tendencia a la baja. El contraste obliga a revisar estrategias de prevención, tratamiento y políticas públicas para que respondan a realidades distintas dentro del mismo problema.

Qué dice la Encodat

De acuerdo con Encodat 2016–2025, el patrón general se puede resumir así:

  • Adultos (18 años y más): aumento en la prevalencia de consumo de drogas. El crecimiento se concentra en segmentos de adultos jóvenes y en el uso de sustancias como cannabis y estimulantes, así como en modalidades de consumo más frecuentes.
  • Adolescentes (12–17 años): descenso sostenido en la prevalencia de uso a lo largo de la última década, con reducciones más pronunciadas en algunas sustancias y en el consumo experimental escolar.
  • Desigualdades: la Encodat muestra variaciones por sexo, edad y lugar de residencia: los hombres continúan registrando tasas más altas, y las zonas urbanas concentran porcentajes mayores de consumo para ciertas drogas.

Por qué importa para la vida cotidiana

Estas tendencias no son meras cifras: implican cambios en familias, servicios de salud y seguridad pública. Cuando aumenta el consumo entre adultos, crece también la demanda de atención en salud mental y de adicciones, la posibilidad de impacto en el empleo y la seguridad vial, y la carga sobre redes de apoyo comunitario. La reducción entre adolescentes, en cambio, abre una ventana para consolidar políticas de prevención escolar y mantener programas que han mostrado efectividad.

Una metáfora útil: si hace diez años la ola del consumo golpeaba fuerte las playas juveniles, ahora se está moviendo hacia mar adentro, hacia adultos que requieren respuestas más complejas y continuas, no solo campañas de prevención puntual.

Qué factores podrían estar detrás de estos cambios

  • Cambios sociales y culturales: la percepción de riesgo frente a algunas drogas puede variar por cohortes. Entre adultos jóvenes la normalización de ciertas sustancias puede haber reducido barreras para el consumo.
  • Políticas públicas y programas escolares: la disminución en adolescentes podría reflejar resultados parciales de programas de prevención en escuelas, campañas de información y cambios en ocio juvenil.
  • Acceso y oferta: transformaciones en el mercado de drogas —incluyendo modalidades de venta y nuevas sustancias— afectan de manera distinta a adolescentes y adultos.
  • Salud mental y estrés económico: factores como desempleo, estrés y salud mental pueden incrementar el consumo entre adultos si no hay redes de apoyo adecuadas.

Impacto en políticas públicas

El hallazgo de la Encodat obliga a ajustar la brújula de la política pública:

  • Fortalecer los servicios de tratamiento y acompañamiento para adultos, incluidos modelos de atención integrales que combinen salud mental, empleo y apoyo social.
  • Mantener y evaluar los programas de prevención dirigidos a adolescentes para no perder los avances logrados en la última década.
  • Desarrollar estrategias diferenciadas por grupo etario y contexto local: lo que funciona en una escuela urbana no siempre aplica en comunidades rurales o entre personas adultas trabajadoras.
  • Invertir en monitoreo continuo y en campañas que reduzcan estigmas y faciliten el acceso temprano a servicios de ayuda.

Datos clave en un vistazo

Grupo Tendencia (2016–2025) Prioridad de respuesta
Adolescentes (12–17) Disminución sostenida del consumo Consolidar prevención escolar y apoyo familiar
Adultos (18+) Aumento en prevalencia y frecuencia de consumo Expandir tratamiento, salud mental y programas laborales

Recomendaciones prácticas

  • Para familias: mantener diálogo abierto con adolescentes, supervisión afectiva y modelos de ocio saludables.
  • Para escuelas: evaluar y sostener programas de prevención efectivos; capacitar a personal docente en detección temprana.
  • Para autoridades: priorizar recursos para tratamiento de adultos, fortalecer servicios comunitarios y campañas basadas en evidencia.
  • Para la sociedad civil: promover redes de apoyo, reducir estigma y exigir transparencia en el uso de datos como los de la Encodat.

Qué sigue

La Encodat 2016–2025 ofrece una fotografía valiosa de una década en movimiento. No basta con celebrar la reducción entre jóvenes ni con alarmarse por el aumento entre adultos: es momento de traducir esos datos en políticas concretas, presupuesto sostenido y participación ciudadana. La prevención y el tratamiento deben ajustarse a realidades distintas, pero con un objetivo común: reducir daños, proteger la salud y fortalecer comunidades.

Fuente: Encodat 2016–2025.

Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial.