Congreso de Oaxaca declara 2026 como año del bicentenario del natalicio de Margarita Maza Parada

Por Misael Sánchez

El Congreso de Oaxaca aprobó por unanimidad calificada la declaratoria que establece 2026 como “Año del Bicentenario del Natalicio de Margarita Maza Parada”. Según el propio Congreso de Oaxaca, la iniciativa obtuvo 37 votos a favor en la sesión presidida por la diputada Tania Caballero Navarro en la Junta de Coordinación Política.

La declaratoria no es solo simbólica: busca convertir la conmemoración en un eje de actividades culturales, educativas y de memoria histórica a lo largo del próximo año. El documento oficial, consultado por este diario en el Congreso, exhorta a las dependencias estatales y a los ayuntamientos a coordinar acciones que pongan en valor la figura de Margarita Maza y su rol en la historia de Oaxaca y del país.

¿Quién fue Margarita Maza Parada?

De acuerdo con registros históricos custodiados en archivos nacionales y estatales, Margarita Maza Parada nació en 1826 y fue esposa de Benito Juárez. Su vida estuvo ligada a los episodios centrales del México del siglo XIX: acompañó a Juárez durante años de lucha política, fue pieza importante en las redes de apoyo civil durante conflictos y su presencia marcó la vida pública y privada del presidente liberal. Instituciones como el Archivo General de la Nación y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han documentado su papel en cartas, fotografías y documentos que hoy forman parte del patrimonio histórico.

Qué contempla la declaratoria

Según la versión del acuerdo del Congreso de Oaxaca, las líneas principales que propondrá la administración estatal y los actores culturales para 2026 incluyen:

  • Organización de exposiciones y foros históricos sobre la vida y el contexto de Maza Parada.
  • Programa educativo para secundarias y preparatorias que incorpore perspectivas de género y memoria local.
  • Acciones de conservación y señalización de inmuebles y archivos vinculados a su historia en Oaxaca.
  • Convocatorias para investigaciones académicas y proyectos artísticos que difundan la figura en comunidades.

Estas medidas aparecen como recomendaciones formales en la declaratoria; su ejecución dependerá de la asignación presupuestal y de la coordinación institucional entre el Ejecutivo estatal, ayuntamientos, universidades y organizaciones culturales.

Impacto en la vida cotidiana y retos

La conmemoración puede traducirse en beneficios concretos: reforzar la educación cívica en las aulas, atraer turismo cultural a sitios vinculados a la memoria del siglo XIX y generar empleo temporal por exposiciones y restauraciones. Sin embargo, expertos en patrimonio consultados por este diario advierten dos retos:

  • La necesidad de recursos transparentes y continuos; conmemoraciones que no se acompañan de presupuestos quedan en actos protocolarios.
  • La oportunidad de presentar una narrativa plural: reconocer a Margarita Maza como figura histórica implica también abrir espacio a voces locales, a historiadoras e historiadores y a las comunidades para evitar versiones simplificadas.

Agenda propuesta

Acción Responsable sugerido Objetivo
Exposiciones itinerantes y catálogos Secretaría de Cultura estatal / museos locales Difundir documentos y objetos vinculados a su vida
Programa educativo en escuelas Secretaría de Educación / universidades Incorporar perspectiva histórica y de género en planes escolares
Restauración y señalización de lugares históricos Instituto Estatal de Cultura / INAH Preservar patrimonio material y promover turismo cultural
Convocatoria de investigación y arte Centros de investigación y organizaciones civiles Incentivar nuevos estudios y creación contemporánea

Mirar el pasado para transformar el presente

Recordar a figuras como Margarita Maza Parada es, en esencia, una invitación a dialogar sobre la construcción de la memoria colectiva. Como dice la lógica de la declaratoria del Congreso de Oaxaca, 2026 puede ser una oportunidad para que escuelas, investigadores, artistas y ciudadanos transformen una conmemoración en proyectos que mejoren la educación, fortalezcan la identidad local y permitan mayor participación ciudadana.

La invitación final es sencilla: que la conmemoración no se quede en placas y discursos, sino que sirva para abrir espacios de conocimiento y participación. Para que eso ocurra hará falta vigilancia social, presupuestos claros y voluntad institucional. Si 2026 se vive así, el bicentenario podrá ser algo más que una fecha: será un motor para la memoria activa de Oaxaca.

La información de esta nota se basa en el acuerdo oficial del Congreso de Oaxaca y en registros históricos resguardados en el Archivo General de la Nación y el INAH.

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