Asesinan a periodista que destapaba corrupción en Oaxaca; exigen esclarecimiento

San Pablo Etla, Oaxaca. — Francisco Alejandro Leyva Aguilar, columnista de El Zumbido del Moscardón, fue asesinado la noche del 22 de julio frente a su domicilio en el fraccionamiento La Esmeralda, según reportes locales y la denuncia pública del periodista Benjamín Fernández Pichardo, director emérito de El Imparcial de Oaxaca.

La muerte de Leyva Aguilar vuelve a poner en primer plano la crisis de seguridad que vive el periodismo en México. Organismos como Artículo 19 y Reporteros sin Fronteras han contabilizado 181 homicidios de periodistas entre 2000 y 2025; Veracruz aparece como la entidad más golpeada con 33 casos. En lo que va de 2026, el país registra siete periodistas asesinados, estadísticas que demandan respuestas claras del Estado.

En su columna, Leyva Aguilar señalaba presuntas redes de nepotismo, tráfico de influencias y complicidades entre actores políticos, sindicatos y grupos criminales en Oaxaca. Su trabajo, dicen colegas y familiares, incomodaba a quienes se benefician del silencio. Para muchos en el gremio, el periodismo en México se parece hoy a un oficio de vida o muerte: decir la verdad puede costar caro.

La Sociedad Interamericana de Prensa, en la Declaración Chapultepec, recordaba que “no puede hablarse de democracia en un país en donde se conculca la libre expresión”. Ese principio resuena ahora en las demandas de investigación: la Fiscalía General de la República (FGR) y la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) han sido convocadas por periodistas y organizaciones civiles a abrir una pesquisa pronta, exhaustiva y transparente.

Fernández Pichardo, en un pronunciamiento publicado en El Imparcial, condenó el homicidio y exigió que se identifique y sancione a los responsables, además de que se investigue el posible móvil relacionado con la labor informativa de la víctima. Las autoridades locales y federales deben garantizar no sólo justicia, sino medidas de protección para evitar que más voces sean silenciadas.

La polarización y el descrédito hacia los medios —alimentados en los últimos años por discursos que estigmatizan a periodistas— han creado un clima peligroso donde las agresiones encuentran impunidad. Para romper ese círculo es necesaria una reacción institucional efectiva: investigación clara, rendición de cuentas y políticas públicas que protejan a quienes investigan corrupción, crimen y abuso de poder.

Como lector y periodista joven, hago un llamado a la sociedad civil a mantenerse vigilante y exigir resultados. La investigación sobre el homicidio de Francisco Alejandro Leyva Aguilar será, además de una búsqueda de justicia, una prueba sobre la capacidad del Estado para proteger la libertad de expresión en México.

Fuentes: Artículo 19, Reporteros sin Fronteras, Sociedad Interamericana de Prensa y declaraciones públicas de Benjamín Fernández Pichardo en El Imparcial de Oaxaca.

Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial