Cofepris aprueba controles con malatión para frenar la mosca de la fruta en Oaxaca
Oaxaca de Juárez, Oax. 7 de marzo de 2026. La Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural (Sefader) informó que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) avaló el uso de malatión como herramienta para combatir la mosca de la fruta en la región. Según el comunicado oficial, si se emplea conforme a las especificaciones técnicas no representará riesgos significativos para la población.
La mosca de la fruta representa una amenaza tangible para cultivos como mango, guayaba y cítricos; para pequeños productores es una plaga que puede acabar con la cosecha y con ingresos familiares. Por eso las autoridades plantean el malatión como parte de un plan de contención, que incluye aplicaciones dirigidas, capacitación de personal y periodos de espera antes de la cosecha.
En el documento de Sefader, que cita el aval de Cofepris, se insiste en que las aplicaciones deben seguir protocolos claros: dosis, horarios, protección para los aplicadores y medidas para evitar la contaminación de fuentes de agua y zonas escolares. Además, la dependencia habla de seguimiento y monitoreo para evaluar resultados y posibles efectos.
Para muchas familias productoras, la autorización llega como un respiro. Agricultores de la zona señalan que hace falta acción rápida para no perder temporadas enteras, pero también piden garantías: más capacitación, insumos a bajo costo y transparencia en los calendarios de fumigación para proteger a quienes viven cerca de los terrenos tratados.
No obstante, organizaciones ambientalistas y colectivos de salud han manifestado preocupación por el uso de insecticidas de síntesis. Reclaman que, además de las aplicaciones químicas, se fortalezcan medidas de manejo integrado: trampas, saneamiento de huertos, liberación de insectos estériles y programas de vigilancia comunitaria. Esa combinación reduce la dependencia de químicos y cuida la salud a largo plazo.
En este punto, el llamado es doble: que la Secretaría y Cofepris publiquen con claridad los protocolos y resultados de vigilancia, y que se abra el diálogo con comunidades y académicos para evaluar riesgos y alternativas. El objetivo debe ser claro y compartido: proteger las cosechas sin poner en riesgo la salud ni el medio ambiente.
Para los productores, la medida puede significar la diferencia entre una temporada perdida y una recuperación económica. Para la ciudadanía, la clave estará en la transparencia y la vigilancia: saber cuándo se fumiga, qué medidas de protección se aplican y cómo se monitorizan los efectos. Si las autoridades cumplen con lo prometido, el malatión será una herramienta más dentro de una estrategia amplia; si no, el riesgo volverá a recaer sobre los más vulnerables.
Fuente: Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural (Sefader); Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
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