Juchitán, Oaxaca. – La comunidad muxe de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, celebra 50 años de un camino forjado a base de resistencia y un orgullo que resuena mucho más allá de las fronteras de México. Lo que comenzó como un espacio de encuentro y reivindicación ha evolucionado hasta convertirse en un referente mundial de visibilidad para esta comunidad, pionera en la diversidad sexual y de género.
La Vela, como se conoce popularmente a esta celebración emblemática, es el corazón de estas festividades. Más que una fiesta, es un acto político y cultural profundo. Es la reafirmación de una identidad que ha luchado, y sigue luchando, por el respeto, la inclusión y el reconocimiento en una sociedad que a menudo ha intentado invisibilizarla.
Roselia Chaca, una de las figuras más reconocidas y promotoras de la comunidad muxe, ha sido testigo y protagonista de esta evolución. «La Vela es un faro», comenta, «un lugar donde nuestras voces no solo se escuchan, sino que se celebran. Hemos recorrido un largo camino desde aquellos primeros encuentros, donde la resistencia era nuestra herramienta principal, hasta hoy, donde el orgullo es nuestra bandera».
Un Legado de Resistencia
La historia de la comunidad muxe en el Istmo de Tehuantepec se remonta a tiempos prehispánicos. Consideradas poseedoras de una espiritualidad especial y una conexión con lo sagrado, las muxes siempre han ocupado un lugar importante en la estructura social y cultural zapoteca. Sin embargo, la llegada de influencias externas y la imposición de normas sociales más restrictivas llevaron a un periodo de ocultamiento y marginación.
La organización y la celebración de las Velas surgieron como una respuesta directa a esa opresión. Eran espacios seguros donde las muxes podían ser ellas mismas, compartir experiencias y fortalecer sus lazos comunitarios. «En aquel entonces, salir a la calle como muxe con orgullo era un acto de valentía. Hoy, celebramos 50 años de esa valentía que nos permitió florecer», relata una de las participantes más antiguas de la Vela.
El Orgullo que Transforma
La Vela ha trascendido su carácter local para convertirse en un fenómeno que atrae visitantes de todo el mundo. Este reconocimiento internacional no solo valida la lucha de la comunidad muxe, sino que también genera oportunidades y un mayor entendimiento de la diversidad. «Ver a gente de otras partes del mundo venir a aprender de nosotros, a celebrar con nosotros, es muy gratificante. Demuestra que nuestra cultura y nuestra identidad tienen valor y aportan a la riqueza del mundo», explica un joven muxe que participa activamente en la organización.
La visibilidad que ha ganado la comunidad muxe a través de la Vela también ha tenido un impacto indirecto en políticas públicas. Aunque aún persisten desafíos, la presión social y el reconocimiento ganado han impulsado, aunque sea lentamente, cambios en la legislación y en la percepción social. Iniciativas que buscan proteger los derechos de las personas LGBTQ+ y combatir la discriminación encuentran en la historia y la fuerza de la comunidad muxe un ejemplo inspirador.
Retos y Mirada al Futuro
A pesar de los avances, la resistencia continúa. La discriminación y la violencia hacia las personas LGBTQ+ siguen siendo una realidad, incluso en comunidades que celebran la diversidad como Juchitán. El acceso a la salud, la educación y oportunidades laborales equitativas sigue siendo un objetivo prioritario.
La Vela de 50 años no es solo una conmemoración del pasado, sino un llamado a la acción para el futuro. Un futuro donde la igualdad, el respeto y la plena ciudadanía sean una realidad tangible para todas las muxes y para todas las personas que históricamente han sido marginadas. La celebración en Juchitán es un testimonio vibrante de la fuerza de la comunidad, la importancia de la visibilidad y el poder transformador del orgullo.
El artículo «Celebran en Juchitán 50 años de resistencia y orgullo muxe» apareció primero en Quadratín.
