Reordenamiento de taxis deja a usuarios varados y estacionamientos siguen funcionando como terminales en CDMX
Ciudad de México. Un reordenamiento de rutas y paraderos impulsado por la Secretaría de Movilidad (Semovi) ha provocado esta semana escenas de confusión en varios puntos de la capital: usuarios esperando más tiempo del habitual, taxis detenidos sin operar y estacionamientos privados que, pese a las nuevas medidas, continúan siendo usados como terminales para unidades foráneas. Así lo reporta El Imparcial de Oaxaca, que documentó las quejas de pasajeros y autoridades locales.
La queja común entre quienes quedaron varados es la falta de coordinación. “Salí de mi trabajo y no había dónde tomar un taxi confiable; esperé más de 40 minutos y al final tuve que pedir uno por aplicación”, dice una usuaria en Coyoacán. En distintas colonias, usuarios y conductores relatan desinformación sobre nuevos puntos de ascenso y descenso, cambios de circulación y falta de señalización clara.
Desde la Semovi, según comunicados oficiales, el objetivo del reordenamiento es mejorar la seguridad vial y regular la operación de taxis tradicionales frente al crecimiento de servicios por aplicación y el ingreso de unidades foráneas. Sin embargo, la implementación muestra fallas de logística: falta de personal para supervisar los nuevos paraderos, escasa comunicación previa con vecinos y comerciantes, y ausencia de una estrategia clara para integrar a los permisos foráneos.
Por su parte, autoridades municipales han rechazado que estacionamientos privados sigan operando como terminales de taxis provenientes de otras entidades, pero en la práctica esos espacios continúan funcionando como puntos de concentración. Comerciantes locales aseguran que la operativa informal no solo obstaculiza negocios —por la saturación de vialidades— sino que también genera riesgos para la seguridad de usuarios y peatones.
Las consecuencias son concretas: más tiempo de traslado, aumento en la percepción de inseguridad y mayor dependencia de aplicaciones de transporte, lo que deja fuera a personas sin acceso a internet o sin medios de pago digital. Además, el reordenamiento ha evidenciado la ausencia de mecanismos de transición para taxistas afectados por el cambio, quienes denuncian pérdidas económicas y falta de alternativas claras.
Analistas en movilidad consultados por este diario señalan que una reforma de este tipo requiere tres elementos básicos para evitar el caos: comunicación previa y masiva, personal operativo en campo durante el periodo de ajuste y acuerdos interinstitucionales con alcaldías para regular espacios privados que funcionan como terminales. Sin esos pasos, una buena intención se vuelve problema cotidiano.
Ante la situación, organizaciones de la sociedad civil proponen medidas concretas: mesas locales con vecinos, taxistas y autoridades; mapas públicos y actualizados con paraderos autorizados; y un periodo de prueba con indicadores claros para medir impacto antes de hacer cambios definitivos. También piden que la Semovi publique números sobre tiempos de espera, flujos de taxis y sanciones aplicadas a operaciones irregulares.
La historia sigue en desarrollo. Mientras tanto, los ciudadanos afectados recomiendan planear traslados con más tiempo, usar rutas alternas cuando sea posible y reportar irregularidades a las autoridades correspondientes. Para fortalecer la rendición de cuentas, El Imparcial de Oaxaca y este medio continuarán monitoreando la respuesta de la Semovi y las medidas que tomen las alcaldías para evitar que los estacionamientos sigan operando como terminales informales.
Fuente: El Imparcial de Oaxaca, comunicados de la Semovi y testimonios de usuarios en la Ciudad de México.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
