Alerta en hospitales de ee. uu.: por qué Candida auris preocupa a médicos y pacientes

Uno de los mayores retos es que los síntomas del Candida auris no siempre son evidentes, ya que suelen presentarse en pacientes que ya están luchando contra otras enfermedades. Esta frase resume por qué autoridades sanitarias y hospitales mantienen la vigilancia activa ante este hongo: no se ve venir hasta que ya hay gente grave en la cama.

Candida auris es un hongo que apareció hace poco más de una década y que ha demostrado una capacidad inusual para resistir varios antifúngicos. Por eso los expertos lo llaman a veces «hongo resistente» o lo equiparan con una amenaza similar a las llamadas superbacterias. La Organización Mundial de la Salud lo incluyó en su lista de prioridad y el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, CDC, lo considera una de las amenazas emergentes en entornos sanitarios.

¿Por qué es peligroso? Cuando infecta la sangre, el corazón o el cerebro, puede ser grave y tener una tasa de complicaciones elevada en pacientes con otras enfermedades crónicas. Además, a diferencia de muchas infecciones, Candida auris puede quedarse en la piel de una persona sin causar síntomas, y de ahí pasar a otros pacientes o al ambiente del hospital, como si dejara una huella difícil de borrar.

Otro problema es el diagnóstico. Muchos laboratorios rutinarios pueden confundirlo con otras especies de Candida. Detectarlo correctamente requiere técnicas más especializadas, por lo que en ocasiones la confirmación llega tarde y eso complica el control del brote. Reportes compilados por El Imparcial de Oaxaca recuerdan que esta combinación de colonización silenciosa, resistencia a fármacos y permanencia en superficies hace al patógeno especialmente agresivo en hospitales y centros de cuidados prolongados.

¿Qué están haciendo los hospitales? Las medidas no son sofisticadas: identificación rápida, aislamiento del paciente, control estricto de manos, limpieza profunda con desinfectantes eficaces y revisión de los tratamientos antifúngicos. También se refuerzan los programas de prevención de infecciones y la vigilancia en unidades donde los pacientes son más vulnerables. Según el CDC, la coordinación entre laboratorios y epidemiología hospitalaria es clave para frenar la transmisión.

¿Qué pueden hacer las personas? Si tienes a un familiar hospitalizado, pregunta por las prácticas de control de infecciones, lávate las manos con frecuencia y evita llevar objetos que puedan contaminarse. Para la población en general, la amenaza no es la misma que para quien está internado o con un sistema inmunitario debilitado, pero la vigilancia pública y el fortalecimiento de los servicios de salud sí son responsabilidad común.

Este tipo de alertas pone en evidencia la necesidad de invertir en salud pública: más laboratorios capaces de identificar a tiempo, personal de enfermería y limpieza mejor entrenado y políticas que protejan a quienes más dependen del sistema. Desde la comunidad podemos exigir transparencia, recursos y programas de prevención que reduzcan la vulnerabilidad de los sectores más castigados.

La historia de Candida auris no es de alarma gratuita, sino de precaución informada. Como explica la Organización Mundial de la Salud y recuerda el CDC, controlar este hongo es posible si se actúa con rapidez y coordinación. La experiencia en hospitales de EE. UU. es una llamada para que México y otros países refuercen sus defensas: detección temprana, protocolos claros y solidaridad con quienes cuidan a los enfermos.

Fuente: El Imparcial de Oaxaca, con información de la Organización Mundial de la Salud y el CDC.

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