Choque transatlántico por el fútbol: Canadá y Europa se apartan del acuerdo Infantino-Trump mientras México lo mira con agrado
La pelea geopolítica detrás de la embestida de la UEFA contra Infantino pone en riesgo el Mundial y divide aliados.
Canadá y varias federaciones europeas rechazaron públicamente la alianza que, según reportes de Reuters y la BBC, vincula a la presidencia de la FIFA bajo Gianni Infantino con intereses politizados provenientes de Estados Unidos y del entorno del expresidente Donald Trump. En contraste, actores en México —entre ellos funcionarios y directivos del fútbol— han mostrado una recepción más favorable a la idea por sus potenciales beneficios económicos y de visibilidad internacional, según reportes de El Universal y declaraciones públicas recogidas por medios nacionales.
La reacción de la UEFA, que ha intensificado sus críticas a Infantino, no es solo una disputa administrativa: es un choque por quién decide el rumbo del mayor negocio deportivo del planeta. Fuentes consultadas por Reuters señalan que la tensión incluye apelaciones formales, cuestionamientos sobre la transparencia de acuerdos y temor a una politización que podría cambiar sedes, formatos y la gobernanza de futuros mundiales.
¿Qué significa esto para la gente? Si el conflicto escala podría haber retrasos en la confirmación de sedes, incertidumbre para inversiones en infraestructura y hasta riesgos para la organización del Mundial. Aficionados que compraron boletos o planeaban viajes podrían ver afectadas sus expectativas. Además, la percepción de falta de transparencia erosiona la confianza en instituciones deportivas y obliga a gobiernos y federaciones a elegir bando.
Desde la perspectiva mexicana, el interés es claro: atraer eventos deportivos grandes implica empleos, ocupación hotelera y proyección turística. La Federación Mexicana de Fútbol y algunas voces del gobierno han valorado esos beneficios, como recogió El Universal. Pero ese apoyo también abre preguntas sobre prioridades: ¿se negocian condiciones que protejan el patrimonio público y los derechos de afición, o se priorizan contactos políticos y beneficios a corto plazo?
Los hechos comprobables hasta ahora son simples: hay denuncias y rechazo en Europa y Canadá, reportes de acercamientos con actores estadounidenses y opiniones favorables en México. Sobre las acusaciones concretas pesa aún la falta de documentación pública que confirme términos del supuesto pacto. Por eso es imprescindible que FIFA y las instancias nacionales publiquen acuerdos, contratos y motivaciones para que la ciudadanía pueda evaluar los costos y beneficios reales.
En un momento en que el deporte global se cruza con la política internacional, la ciudadanía debe exigir transparencia y rendición de cuentas. Que la pelota ruede no puede significar que se juegue a puerta cerrada. Como reporta la prensa internacional, incluida la BBC, el desenlace de esta disputa definirá no solo dónde se juega el próximo Mundial, sino qué modelo de gobernanza queremos para el deporte en el siglo XXI.
Fuentes: Reuters, BBC, UEFA, El Universal y comunicados públicos de FIFA y federaciones nacionales.
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