Oaxaca en clave de sucesión: cambios torpes y errores que acercan la desconfianza

La temporada electoral se vislumbra fría para Morena en la entidad; el gobierno de Salomón Jara suma tropiezos administrativos y políticos que alimentan el escepticismo ciudadano.

Oaxaca vive una primavera política de maromas y reasignaciones que, lejos de consolidar liderazgo, exhiben grietas internas. Así lo describe una columna publicada en El Imparcial de Oaxaca, donde se repasan errores administrativos, pugnas de poder y la creciente percepción de improvisación en el gabinete estatal.

En los últimos meses, decisiones como el decretazo 24 para despedir a 1,344 trabajadores de base —que terminó echándose para atrás— y los intentos de legislar sobre expropiaciones o tramitar reformas constitucionales sin consensos, han dejado un saldo de desconfianza. La Consejería Jurídica, a cargo de Giovanny Vásquez Sagrero, figura en estas controversias que, además de generar reclamos sociales, cobraron relevancia en procesos como la revocación de mandato.

En el frente social y de servicios, los tropiezos también han sido visibles. La implementación de las farmacias “Bienestar” y el anuncio de vender la tarjeta del Binni Bus, con exigencia de INE y CURP como requisito, encendieron críticas por el costo, la logística y el tinte político de la medida, señalada en redes y retomada por medios locales como El Imparcial de Oaxaca. Yesenia Nolasco, titular de SEMOVI, y otras personas responsables han recibido señalamientos por falta de previsión.

La dinámica interna de Morena en Oaxaca muestra además un pulso por la sucesión. Nombres como Susana Harp, Mariana Benítez e Ivette Morán han sido descartados en la dirigencia estatal, mientras figuras del gabinete como Saymi Pineda y Vilma Cortés aparecen en la carrera por visibilidad, aunque con resultados que, según analistas locales, no alcanzan a traducirse en gestión contundente en territorios como Tehuantepec o Salina Cruz.

En lo comunicativo, las redes han cambiado las reglas del juego: plataformas como TikTok, Instagram o X se usan tanto para posicionamiento como para golpeteo. Diputadas locales de Morena calificaron esa agresión como “sicariato digital”, una etiqueta que revela la tensión entre denuncias públicas y prácticas de promoción política.

Frente a estas señales, la dirigente nacional Ariadna Montiel ha pedido perfiles “honestos y sin mácula” para renovar confianza. Sin embargo, en la práctica, son quienes tuvieron bajo desempeño o falta de lealtad los que más se promocionan para cargos venideros, planteando un dilema: ¿cómo construir ofertas políticas creíbles desde dentro de un gabinete con tantos cuestionamientos?

La ciudadanía, por su parte, percibe la política estatal como más de lo mismo: figuras de perfil y escolaridad discreta que, mediante maquinaria y redes, buscan posicionarse. Ese aparato puede ser eficiente para movilizar, pero no sustituye la gestión transparente ni la capacidad técnica que demandan servicios públicos, salud y turismo.

Si Oaxaca quiere revertir la sensación de estancamiento rumbo a 2027 y 2028, las señales son claras: corregir decisiones impulsivas, transparentar procesos administrativos, priorizar la atención ciudadana sobre la promoción política y combinar experiencia con renovación. Los retos son concretos y exigen responsabilidad institucional.

En lo cultural, permítanme un apunte positivo: El Imparcial de Oaxaca destaca la labor del periodista Francisco J. Sánchez y su Club de Lectura “Wilfrido López Torres”, un esfuerzo por formar nuevas generaciones en el oficio y la curiosidad crítica que toda democracia necesita.

RAÚL NATHÁN PÉREZ
Joven periodista en Oaxaca

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