Oaxaca acelera acciones para eliminar el paludismo antes de 2030
Oaxaca puso en marcha un plan contra el paludismo que busca apagar focos de transmisión y cerrar brechas en atención antes de 2030. Según Quadratín, las autoridades estatales refuerzan la eliminación de criaderos y aumentan la vigilancia en zonas prioritarias para evitar que la enfermedad recupere terreno.
La meta suena ambiciosa, pero no es una promesa vacía: combina trabajo en campo con mayor coordinación entre la Secretaría de Salud estatal, la federación y organizaciones comunitarias. En pueblos y colonias donde el mosquito anófeles encuentra agua estancada, brigadas mixtas recorren patios, tanques y acequias para eliminar criaderos y aplicar acciones de control larvario. También se intensifica la búsqueda activa de casos y el acceso a pruebas rápidas y tratamiento oportuno.
Para la gente, esto significa menos noches de fiebre sin diagnóstico y menos viajes largos para recibir medicina. Como explica una promotora comunitaria en la región del Istmo, «antes la gente esperaba hasta que la fiebre no cedía; ahora llegan las brigadas y nos enseñan a limpiar y a detectar los síntomas a tiempo». Ese trabajo puerta a puerta es clave: no solo fumigan, sino que explican y empoderan.
Las autoridades reconocen retos. La dispersión de comunidades, la falta de infraestructura en zonas rurales y la movilidad hacia estados fronterizos dificultan la contención. Además el clima y la temporada de lluvias favorecen la reproducción del mosquito, por lo que las acciones deben ser constantes y adaptarse a cada territorio.
Especialistas consultados por Quadratín señalan que la eliminación del paludismo no depende solo de fumigación. Es necesario fortalecer la vigilancia epidemiológica, asegurar el suministro de pruebas y medicamentos, y mantener campañas de educación sanitaria sostenidas en el tiempo. La participación ciudadana y el acompañamiento de promotoras y promotores locales son ingredientes esenciales para que las medidas rindan frutos.
En clave política y financiera, los expertos piden mayor inversión y seguimiento. Alcanzar la meta 2030 exige recursos para equipar laboratorios locales, capacitar al personal de salud y sostener las brigadas comunitarias. También requiere transparencia en los resultados y evaluación periódica para ajustar estrategias donde no funcionen.
Eliminar el paludismo es posible y ya hay avances palpables, pero la cuenta regresiva exige mantener el ritmo. Como recuerda un médico de la región, citado por Quadratín, «no se trata de un esfuerzo puntual, sino de un cambio de hábitos y prioridades». Si la sociedad, las autoridades y las organizaciones se alinean, Oaxaca podría convertir lo que hoy es riesgo en una historia de prevención y cuidado compartido.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Oaxaca Quadratin
