Salida de Andy obliga a Morena a buscar control interno en Coahuila

Militantes advierten que buena parte de la 4T en la entidad podría estar vinculada al gobernador Jiménez; crecen las dudas por la llegada de Ariadna.

Saltó la noticia a principios de mayo y desde entonces la dirección estatal de Morena siente el temblor. La renuncia de Andy —nombre con el que se identifica públicamente al dirigente saliente— dejó un vacío que, según dirigentes locales consultados por El Siglo de Torreón, revela tensiones viejas sobre lealtades y acuerdos político-electorales en Coahuila.

Fuentes internas de Morena dijeron a este diario que varios cuadros de la llamada cuarta transformación en la entidad mantienen vínculos con el gobernador Jiménez, lo que ha complicado la construcción de un bloque cohesionado. «No es sólo una salida personal; es la evidencia de una red de relaciones que ya condiciona decisiones», comentó un líder morenista que pidió mantener el anonimato.

La posible designación de Ariadna como reemplazo ha encendido aún más la discusión. Militantes y simpatizantes expresan dudas sobre su perfil y su agenda: algunos la ven como un puente para recomponer filas; otros temen que su llegada profundice la influencia de actores externos al proyecto de Morena en la entidad.

Ante el riesgo de descalabro, la dirigencia nacional ha convocado reuniones de emergencia y mesas de conciliación, según reportaron dirigentes consultados. Entre las medidas que se evalúan están auditorías a las estructuras locales, acuerdos de unidad pública y una mayor supervisión del proceso de designación para evitar fracturas abiertas.

La situación tiene efectos concretos para la ciudadanía. Fuentes de organizaciones sociales señalaron a este diario que la incertidumbre interna podría retrasar programas locales de salud comunitaria y proyectos sociales que dependen tanto de la coordinación municipal como estatal. «Cuando un partido se enreda en sus disputas internas, quien pierde es la gente que espera soluciones», dijo una activista local.

Analistas consultados por El Siglo de Torreón advierten que el reto para Morena será traducir la reacción inmediata en políticas de transparencia y participación que recuperen confianza. Tres líneas de trabajo aparecen en el tablero: cerrar filas con cuadros territoriales, abrir canales de rendición de cuentas y construir una narrativa que deje claro el compromiso con la 4T y con las necesidades locales.

En el terreno político, la cartografía del poder en Coahuila puede moverse rápido. Si la dirigencia logra frenar filtraciones y coordinar candidaturas y agendas, el episodio podría quedar como un tropiezo. Si no, advierten voces dentro y fuera del partido, la crisis podría derivar en pérdidas electorales y en mayor presencia de intereses ajenos a la plataforma original de la 4T.

Este periódico seguirá de cerca los avances de las negociaciones internas y las decisiones que tome Morena en los próximos días. Para muchos militantes, la salida de Andy es una llamada de atención: la apuesta ahora es transformar la inquietud en participación ciudadana y mecanismos claros que eviten que las disputas internas sacrifiquen políticas públicas en beneficio de la gente.

Por: Carlos Martínez | El Siglo de Torreón

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