Analistas privados elevan proyección de crecimiento para México a 1.3% en 2026
Inflación estimada en 4% y tipo de cambio cerca de 19.5 pesos por dólar, según encuesta
Ciudad de México. Analistas del sector privado ajustaron al alza su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana en 2026, y ahora estiman que el Producto Interno Bruto crecerá 1.3% ese año, según la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado del Banco de México.
La misma encuesta indica que la inflación general se ubicaría en 4% al cierre de 2026 y que el tipo de cambio rondaría los 19.5 pesos por dólar. Estas cifras llegan en un momento de múltiples incógnitas: la recuperación global es desigual, el comercio internacional enfrenta fricciones y la inversión privada todavía no termina de repuntar.
¿Qué significa esto para la gente? Un crecimiento de 1.3% es moderado. Es suficiente para evitar una recesión profunda, pero no alcanza para crear empleos formales a ritmo necesario ni para generar aumentos sostenibles en salarios reales. En términos cotidianos, quiere decir que muchas familias seguirán sintiendo presión en su bolsillo: los precios de la canasta básica pueden subir más que los salarios y la generación de oportunidades laborales será limitada.
La previsión de inflación en 4% sugiere una convergencia hacia la meta, aunque aún existe riesgo de choques que la desvíen, como aumentos en energéticos o en precios internacionales de alimentos. El Banco de México mantiene en ese marco su papel vigilante, y las decisiones de política monetaria seguirán siendo clave para contener expectativas.
Para impulsar un crecimiento más robusto, economistas consultados por medios como Citibanamex y analistas de mercado coinciden en la necesidad de políticas públicas que aumenten la inversión, tanto pública como privada. El refuerzo de la infraestructura, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas y la mejora en la capacitación laboral pueden marcar la diferencia. También es fundamental proteger y ampliar programas sociales que eviten que la desaceleración golpee con más fuerza a las poblaciones vulnerables, una prioridad que ha subrayado el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, en distintos reportes sobre empleo y bienestar.
El escenario no es homogéneo: regiones con mayor actividad industrial o vinculadas a exportaciones podrían crecer más que el promedio, mientras que zonas con menor inversión y mayor informalidad enfrentarán mayor estancamiento. En este contexto, la coordinación entre autoridades, iniciativa privada y sociedad civil se vuelve imprescindible para que el crecimiento sea inclusivo.
La encuesta del Banco de México ofrece una radiografía útil, pero no definitiva. Las proyecciones pueden cambiar con la evolución de la política fiscal, el comportamiento de la demanda externa y decisiones empresariales sobre inversión. Por eso resulta importante que el gobierno federal y los actores locales mantengan políticas claras y transparentes que fomenten la confianza.
En resumen: 1.3% de crecimiento para 2026, inflación controlada en torno a 4% y un tipo de cambio cercano a 19.5 pesos por dólar, según el sondeo del Banco de México. Son cifras que alivian en comparación con escenarios peores, pero no alcanzan para resolver los problemas estructurales del país. La tarea queda en manos de las políticas públicas y de la sociedad para convertir ese crecimiento moderado en oportunidades reales para la mayoría.
Reporta: [Tu nombre], para este periódico.
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