Aguilar lamenta el episodio en Querétaro donde colaboradores le limpiaron los zapatos
Querétaro. En la ceremonia por el aniversario de la Constitución, dos personas identificadas como parte del equipo del ministro Aguilar asearon sus zapatos en plena calle, un gesto que desató críticas y preguntas sobre el protocolo y la imagen de la Suprema Corte. El propio ministro dijo que “esto me tomó por sorpresa” y se disculpó por lo ocurrido, según comunicó la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
La escena, captada por asistentes, mostró a dos colaboradores inclinándose para limpiar el calzado del ministro entre saludos y saludos formales. La imagen, simple pero potente, reavivó el debate sobre las relaciones entre autoridades y su personal en actos públicos: movimientos que pueden leerse como deferencias excesivas y que dañan la percepción ciudadana sobre la independencia y dignidad de las instituciones.
“Esto no representa el actuar de la Corte”, dijo Aguilar al referirse al incidente, de acuerdo con la comunicación oficial de la Suprema Corte. El ministro se declaró sorprendido y pidió disculpas, destacando que el suceso no refleja las normas ni los valores que la institución debe mantener ante la sociedad.
El hecho tiene implicaciones prácticas: más allá de la anécdota, afecta la confianza ciudadana en un órgano clave para la justicia. Si una institución que imparte y garantiza derechos transmite imágenes de jerarquías informales, se dificulta que la población perciba imparcialidad y respeto por la igualdad. Por eso expertos consultados por este medio insisten en que no basta con una disculpa; hacen falta protocolos claros, capacitación y transparencia sobre el comportamiento del personal en actos públicos.
Desde la Suprema Corte, según su comunicado, se anunció una revisión interna para determinar responsabilidades y reforzar lineamientos de conducta en eventos oficiales. La medida busca dejar claro que los privilegios personales no deben mezclarse con la función pública y que la Corte debe ser ejemplo de rectitud y respeto.
Ciudadanos y organizaciones ya han señalado que episodios como este sirven para exigir mayor rendición de cuentas. Para recuperar la confianza se necesitan pasos visibles: sanciones administrativas si procede, formación en ética para equipos de trabajo y procedimientos que eviten situaciones humillantes o impropias en espacios públicos.
En términos simbólicos, la escena fue como una foto que se repite: una pequeña acción que resume cómo se percibe la distancia entre instituciones y gente. En su respuesta, Aguilar intentó cerrar esa lectura, pero la discusión continúa. La Suprema Corte tiene ahora la oportunidad de convertir la sorpresa en aprendizaje y en cambios concretos que refuercen su papel como garante de derechos.
Fuente: Suprema Corte de Justicia de la Nación.
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