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Cárdenas a los 90: memoria, debates y la democracia que aún se construye
Homenaje en la UNAM pone en agenda la influencia política y social de una vida pública marcada por la búsqueda de pluralidad
En mayo de 2024 la Universidad Nacional Autónoma de México rindió un homenaje a Cuauhtémoc Cárdenas por sus 90 años. Según la UNAM, la celebración reunió académicos, activistas y ciudadanos que recordaron su papel en la apertura política del país y en la creación de espacios de debate público.
Nacido el 1 de mayo de 1934 y heredero del legado de Lázaro Cárdenas, Cuauhtémoc Cárdenas ha dejado huellas tangibles: impulsó la formación del Partido de la Revolución Democrática, disputó con fuerza la elección presidencial de 1988 que marcó una fractura en la confianza ciudadana, fue gobernador de Michoacán en los años ochenta y asumió la jefatura de gobierno del entonces Distrito Federal en 1997. Esos hitos no son solo datos biográficos, sino capítulos de una transición que permitió mayor competencia política y mayor visibilidad de demandas sociales.
El homenaje en la UNAM no fue un acto de consagración acrítica. Participantes señalaron avances y límites. En voz de académicos consultados durante el evento se enfatizó que su contribución principal fue convertir la protesta y la disidencia en fuerza institucional: transformar la indignación en proyectos políticos y en candidaturas capaces de competir por el poder. Al mismo tiempo, se reconoció que la consolidación democrática sigue incompleta; la calidad de las instituciones, la equidad en la representación y la transparencia permanecen como tareas pendientes.
Para la ciudadanía, el legado de Cárdenas tiene efectos concretos. La existencia de partidos de oposición, elecciones competitivas y mayor pluralidad legislativa cambian decisiones cotidianas: desde presupuestos locales hasta políticas públicas en salud y educación. Pero esos cambios requieren vigilancia. Si la democracia es una casa, explicó uno de los ponentes del homenaje, Cárdenas puso los cimientos; hoy corresponde a la sociedad y a las nuevas generaciones levantar muros que resistan los embates autoritarios y la corrupción.
El balance que dejó el encuentro en la UNAM fue a la vez agradecido y exigente. Celebrar a los 90 no significa ignorar los errores ni los límites que el propio proyecto ha tenido. Más bien, la jornada sirvió para recordar que la política es un oficio colectivo: construir instituciones fuertes, fomentar la participación ciudadana y priorizar políticas sociales son obras que no terminan con una sola trayectoria.
En un país donde las narrativas suelen polarizar, el llamado que emergió del homenaje fue claro y práctico: conservar la memoria histórica sin convertirla en iconografía inmóvil; usarla para nutrir ciudadanía crítica, organizada y empoderada. Ese es, quizás, el legado más útil que puede desprenderse de una vida dedicada a la política.
Fuente: Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y documentación pública sobre la trayectoria de Cuauhtémoc Cárdenas.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por La Jornada
