Aduanas interceptan cargamentos ilegales de sustancias que agotan la capa de ozono
Operativos en puertos y aeropuertos buscan frenar el contrabando de refrigerantes y químicos regulados por el Protocolo de Montreal
Ciudad de México.— México reforzó la vigilancia en aduanas y, según el Servicio de Administración Tributaria (SAT), en las últimas semanas se detectaron e inmovilizaron varios cargamentos de sustancias controladas por el Protocolo de Montreal. Las autoridades, en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), explican que la medida busca detener el tráfico ilegal de químicos que dañan la capa de ozono y, con ello, reducir riesgos para la salud y la agricultura.
El Protocolo de Montreal, recuerda SEMARNAT, estableció restricciones globales a clorofluorocarbonos (CFC), hidroclorofluorocarbonos (HCFC) y otros compuestos cuya liberación en la atmósfera provoca mayor radiación ultravioleta en la superficie. Además, con la Enmienda de Kigali se ampliaron las reglas para los hidrofluorocarbonos (HFC), potentes gases de efecto invernadero relacionados con el comercio ilegal.
En términos prácticos, ¿qué significa esto para la gente? Técnicos en refrigeración consultados por este medio dicen que el contrabando encarece los insumos legales, pone en riesgo equipos y genera competencia desleal. También preocupa que cilindros y recipientes sin control puedan causar fugas peligrosas o incendios en comercios y viviendas.
El SAT explicó que las inspecciones se enfocan en la documentación, sellos de seguridad y en el origen de los productos. PROFEPA participa para verificar el cumplimiento ambiental y SEMARNAT para clasificar las sustancias según su peligrosidad y su regulación internacional. Fuente en la administración señaló que además de decomisos se han iniciado carpetas de investigación cuando hay indicios de delitos aduaneros y ambientales.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha advertido que el mercado ilegal de estos químicos persiste por la demanda en sectores como la refrigeración industrial y el aire acondicionado doméstico. Por eso, las autoridades mexicanas apuestan por combinar control fronterizo con campañas de información y apoyo a la reconversión tecnológica del sector.
No todo es control: los especialistas consultados reconocen retos. Falta capacitación en algunos puntos de revisión, la trazabilidad de cilindros sigue siendo compleja y el comercio legal de refrigerantes reciclados necesita mayor impulso para ser una alternativa real. SEMARNAT y SAT dijeron que aumentarán los cursos para personal aduanero y las campañas para que talleres y empresas conozcan las rutas legales y los incentivos para la transición.
Para la ciudadanía, el llamado es sencillo: al comprar o reparar equipos de refrigeración, exija factura y documentación del gas; desconfíe de ofertas muy por debajo del mercado y reporte a las autoridades cualquier venta sospechosa. La participación social es clave para que las medidas en aduanas no queden sólo en la frontera, sino que se reflejen en calles y hogares.
Este movimiento conjunto —SAT, SEMARNAT, PROFEPA y el sector privado— busca que México cumpla los compromisos del Protocolo de Montreal y la Enmienda de Kigali, pero también que la protección ambiental se traduzca en menos enfermedades por radiación UV, menos pérdidas agrícolas y un aire más seguro en las ciudades. Queda, sin embargo, la tarea de consolidar la cadena legal de insumos y fortalecer la fiscalización local.
¿Cómo ayudar? Si detectas venta sospechosa o importaciones irregulares de gases o químicos, repórtalo a las autoridades competentes: SAT y SEMARNAT reciben denuncias ciudadanas que pueden marcar la diferencia.
