Oaxaca se ilumina con tapetes y fachadas en día de muertos
Fachadas engalanadas, tapetes de arena y cempasúchil, y campos iluminados volvieron a transformar calles y barrios de Oaxaca en una exposición colectiva de memoria y comunidad. En Jalatlaco, el gobernador Salomón Jara Cruz inauguró el tapete monumental de arena y cempasúchil, que se sumó a más de 100 actividades programadas por el Gobierno del Estado y la Secretaría de las Culturas y Artes, según un comunicado oficial.
La escena es conocida pero nunca idéntica: familias recorren calles decoradas con velas y papel picado, artesanos colocan ofrendas y visitantes se detienen frente a fachadas que compiten por el primer lugar en el concurso de Fachadas 2026, cuya premiación encabezó el gobernador durante la noche. El resultado es un paisaje urbano que combina tradición, turismo y arte popular.
Más allá del espectáculo visual, estas fiestas tienen impacto económico y social inmediato. Comerciantes locales, floristas y restauranteros ven un repunte de ventas; jóvenes y colectivos culturales encuentran espacios de expresión; y barrios como Jalatlaco recuperan protagonismo cultural. Así lo refleja el ambiente: luces que guían a quienes visitan los tapetes y altares, y manos que restauran fachadas para competir, aprender técnicas y dignificar espacios públicos.
En la inauguración, autoridades destacaron el esfuerzo coordinado entre dependencias y comunidades para mantener vivas las tradiciones. No obstante, organizaciones culturales y vecinas han señalado retos: la fragilidad de la infraestructura en barrios antiguos, la necesidad de apoyo sostenido a artesanos y una gestión cuidadosa del flujo turístico para evitar la mercantilización de prácticas comunitarias. Es una tensión conocida: cómo fomentar la economía local sin perder el carácter íntimo y ritual de la fiesta.
La apuesta del Gobierno del Estado, según su información pública, ha sido impulsar un calendario amplio para descentralizar las celebraciones y promover la participación ciudadana. Actividades como talleres de restauración de altares, recorridos culturales y concursos buscan que el Día de Muertos no sea solo un espectáculo sino una oportunidad para reforzar la memoria colectiva y el tejido social.
Para las y los habitantes, estas celebraciones también son un ejercicio de cuidado del espacio común. Vecinas de Jalatlaco comentaron que preparar fachadas y altares es una forma de conversar con quienes ya no están y de hacerse visibles como comunidad. Ese diálogo cotidiano entre lo público y lo íntimo es, quizá, la mayor aportación de estos días: la ciudad entera se convierte en un corredor de memoria.
Quedan por delante varios días de actividades y oportunidades para participar: recorrer los tapetes, apoyar a creadoras y creadores locales, y reflexionar sobre la sostenibilidad de estas fiestas. Desde el periodismo, la invitación es a disfrutar con respeto y exigir políticas públicas que acompañen a las comunidades —tanto en recursos como en decisiones— para que estas tradiciones sigan siendo prácticas vivas y no solo postales para visitantes.
Fuente: Gobierno del Estado de Oaxaca y Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca.
