Cuilápam revive el pulso del cempasúchitl entre amarillo y naranja
Cuilápam de Guerrero amanece estos días pintado de amarillo y naranja. En los mercados y a la vera de los caminos, montones de cempasúchitl llenan canastas y camionetas, anunciando la cercanía del Día de Muertos y el trabajo acumulado de los productores locales. Así lo reporta El Imparcial de Oaxaca, que recorrió puestos y parcelas donde la flor reina.
Los vendedores y agricultores, con manos manchadas de tierra y pétalos, piden a la gente que valore el esfuerzo detrás de cada planta. “No saben lo que tenemos que batallar para ofrecer una planta de calidad”, dice una productora que prefirió omitir su nombre por seguridad, y ruega a los compradores que no regateen hasta dejar el precio sin sentido.
Detrás de cada maceta hay semanas de cuidado: semillero, trasplante, riego constante y protección contra plagas. Los productores explican que los costos suben por los insumos y por la mano de obra, y que a pesar de la tradición que impulsa la venta, los márgenes siguen siendo estrechos. En voz baja advierten además los riesgos climáticos; temporadas de lluvia tardía o heladas en otros años han reducido rendimientos y encarecido la planta.
El cempasúchitl no es solo un negocio. Es una pieza central de memoria colectiva. En las casas, en los panteones y en las calles, su color guía las ofrendas y ayuda a reconstruir historias de quienes se fueron. Para las familias productoras de Cuilápam, esta temporada representa una oportunidad económica pero también la reafirmación de un papel cultural que no quieren perder.
En el mercado se mezclan compradores de siempre con jóvenes que vuelven a la tradición y turistas curiosos. Algunos optan por arreglos pequeños para altares domésticos; otros compran grandes ramos para decorar panteones comunitarios. Los productores reconocen avances: mayor organización entre algunos grupos de agricultores y acuerdos informales para evitar la sobreoferta que derribe precios. Pero también admiten retos: acceso limitado a financiamiento, falta de paquete técnico localizado y necesidad de infraestructura para conservar flor cortada más tiempo.
Desde una perspectiva municipal, la floración es una ventana para impulsar la economía local, siempre que se acompañe con políticas que fortalezcan cadenas productivas y garanticen precios justos. Mientras tanto, en las calles de Cuilápam, la apelación de productores y vendedoras es simple y humana: comprar con dignidad para que el cempasúchitl siga siendo al mismo tiempo memoria y sustento.
Reporta El Imparcial de Oaxaca
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