Oaxaca define la nueva identidad mexicana, afirma legislador zapoteco
Por [Tu nombre], joven periodista en Oaxaca
El legislador zapoteco Nino Morales llamó a trabajar “unidos por y para el pueblo” y señaló a Oaxaca como la cuna de una transformación que, dijo, ya marca la nueva identidad mexicana. Así lo recogió El Imparcial de Oaxaca, donde Morales destacó la interculturalidad como recurso y responsabilidad para diseñar políticas públicas más justas.
La reflexión no es menor. Oaxaca concentra una enorme diversidad cultural y lingüística, comunidades con historias propias y formas de organización que muchas veces han sustentado respuestas comunitarias ante la ausencia del Estado. Eso, según Morales, debe traducirse en políticas que respeten autonomía, impulsen educación bilingüe y prioricen servicios básicos donde más se necesitan.
Ser claro sobre los avances y las deudas suena a equilibrio necesario. Datos de instituciones nacionales muestran que en varias regiones del estado persisten rezagos en salud, educación y acceso a empleo digno. Reconocer la riqueza cultural no basta si no hay inversión sostenida en infraestructura, capacitación y programas que respeten la voz de las comunidades.
En la práctica, la apuesta de Morales propone tres ejes: recuperar y poner en valor saberes locales, garantizar participación ciudadana efectiva en presupuestos y proyectos, y diseñar programas públicos desde un enfoque intercultural. Es una propuesta con sentido común: lo que funciona en una comunidad no siempre se replica si se impone sin consulta.
Hay retos concretos. La migración por falta de oportunidades, la desigualdad entre zonas urbanas y rurales, y la limitada presencia estatal en servicios básicos requieren soluciones concretas y medibles. Por eso el llamado del legislador a “trabajar unidos” debe acompañarse de indicadores públicos, rendición de cuentas y mesas permanentes donde participen autoridades, organizaciones civiles y pueblos indígenas.
Como periodista veo en estas declaraciones una invitación a la ciudadanía: participar, exigir resultados y valorar lo propio. Oaxaca puede ser brújula si las políticas públicas son diseñadas desde la diversidad y para mejorar la vida cotidiana de la gente. El tiempo dirá si las palabras se convierten en cambios reales; mientras tanto, la sociedad tiene un papel activo que no debe soltar.
Fuente: El Imparcial de Oaxaca; consulta y diálogo con comunidades locales.
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