Ceci Flores y su hija reciben acreditación para búsquedas de personas desaparecidas
Hermosillo. La fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, Cecilia “Ceci” Flores, informó que ella y su hija, Milagros de Jesús Valenzuela Flores, obtuvieron una acreditación que, según el propio colectivo, abre un nuevo capítulo en la participación ciudadana en las búsquedas de personas desaparecidas.
En un comunicado difundido por Madres Buscadoras de Sonora, el grupo explicó que el certificado acredita conocimientos prácticos para la localización, documentación y resguardo de indicios en zonas de búsqueda. El colectivo describe el logro como “inédito” para familiares buscadores en la región, una distinción que les dará herramientas formales para organizar y documentar sus jornadas.
Para muchas familias, la diferencia entre buscar y encontrar pasa por los procedimientos: saber cómo registrar evidencia, cómo reportarla a las autoridades competentes y cómo reducir riesgos en terrenos peligrosos. Esa es la promesa de esta acreditación, según el colectivo, que apunta a fortalecer la interlocución entre buscadoras y autoridades, así como la trazabilidad de hallazgos.
La noticia llega en un contexto donde la sociedad civil ha tenido que asumir un papel activo frente a la falta de respuestas institucionales. Organizaciones como la Comisión Nacional de Búsqueda reconocen la labor de colectivos familiares, pero también insisten en que la solución requiere políticas públicas sostenidas: más recursos para búsqueda, protocolos forenses eficientes y acceso a información oficial que permita coordinar esfuerzos.
El reconocimiento de Ceci y Milagros tiene un impacto simbólico y práctico. En lo simbólico refuerza la visibilidad de las mujeres que buscan a sus desaparecidos; en lo práctico, les permite acreditar ante autoridades y comunidad su formación para operar en campo y documentar hallazgos con criterios más técnicos. Para las Madres Buscadoras de Sonora, ese avance significa mayor capacidad de incidencia y una base más sólida para exigir respuestas.
No obstante, el colectivo y especialistas consultados por la comunidad insisten en la necesidad de complementar la capacitación con recursos: acceso a peritajes, vehículos equipados, protocolos de búsqueda homologados y espacios de coordinación donde la información fluya entre autoridades y familias. Sin esas condiciones, la capacitación puede quedarse en buen papel sin traducirse en más búsquedas eficaces o en esclarecimientos.
La acreditación también plantea preguntas sobre la relación entre estados y colectivos: ¿cómo reconocer oficialmente a grupos ciudadanos sin sustituir la obligación del Estado? ¿Qué mecanismos garantizarán que el trabajo de las buscadoras se integre con peritajes forenses y procesos legales? Para las Madres Buscadoras de Sonora, la respuesta pasa por la profesionalización y la fiscalización pública, y por construir confianza entre familiares y autoridades.
Milagros de Jesús, hija de Ceci y buscadora a su vez, representa a una generación que combina experiencia emotiva con formación técnica. Su acreditación, junto con la de su madre, subraya la dimensión intergeneracional de la búsqueda: no es solo una tarea individual sino un proyecto colectivo que atraviesa familias y comunidades.
La historia de estas acreditaciones debe leerse como avance y como recordatorio. Avance porque aporta herramientas concretas a quienes llevan la búsqueda en su carne; recordatorio porque no sustituye la obligación del Estado de investigar y localizar a las personas desaparecidas. Madres Buscadoras de Sonora pide ahora que ese paso se traduzca en más coordinación, presupuesto y transparencia para que otras familias puedan contar con los mismos recursos y derechos.
La acreditación de Ceci Flores y su hija llega, entonces, como una apuesta práctica: fortalecer desde abajo la capacidad de buscar, documentar y exigir justicia. El siguiente reto es convertir ese capital de saber en resultados verificables que acerquen a las familias a una respuesta y que obliguen a las instituciones a cumplir con su parte.
Fuente: comunicado del colectivo Madres Buscadoras de Sonora y datos generales publicados por la Comisión Nacional de Búsqueda.
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