Sheinbaum asegura desde Veracruz que el Ejército no actuará contra la población
Desde el puerto, la presidenta vinculó a las Fuerzas Armadas con la defensa de la soberanía y las libertades; pidió confiar en acuerdos institucionales
Veracruz. La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó este jueves, desde el puerto de Veracruz, que el Ejército no será empleado para reprimir ni para actuar en contra de la ciudadanía. En un acto donde vinculó la historia de las Fuerzas Armadas con la defensa de la independencia, la soberanía, las libertades y la democracia, la mandataria pidió confianza y dijo que la presencia militar en tareas públicas seguirá sujeta a marcos legales y supervisión civil, según un comunicado de la Presidencia.
La declaración llega en un contexto en el que buena parte de la sociedad civil y organizaciones defensoras de derechos humanos han mantenido inquietud por la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública. La presidenta subrayó que el papel del Ejército es garantizar la integridad nacional y que cualquier actuación debe respetar los derechos de las personas y la legislación vigente, apuntó la oficina de la Presidencia.
Para actores como la organización Causa en Común, la promesa es bienvenida pero insuficiente si no va acompañada de reglas claras, control civil y rendición de cuentas. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) también ha señalado en informes previos la necesidad de límites y de capacitación en materia de derechos humanos cuando militares realizan funciones civiles. Estas voces piden a la administración detallar protocolos, responsabilidades y mecanismos de supervisión.
Desde la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), fuentes consultadas por este diario reiteran que las Fuerzas Armadas han participado históricamente en la defensa del territorio y en apoyo a la población en emergencias. Sin embargo, reconocen que la presencia prolongada en tareas de seguridad pública exige coordinación con autoridades civiles y transparencia en objetivos y resultados.
¿Qué implica esto para la gente en la calle? En términos prácticos, la garantía de no usar al Ejército contra la población debería traducirse en procedimientos que impidan la intervención en protestas pacíficas, protocolos claros para el control del orden y canales eficaces para denunciar abusos. También requiere de la construcción de capacidades en policías civiles, para que la seguridad cotidiana no dependa de tropas sino de instituciones responsables y cercanas a las comunidades.
Analistas consultados por el periódico señalan que la promesa de la Presidencia es un paso político relevante, pero que su verificación dependerá de cambios concretos: reformas legales cuando sean necesarias, transparencia en despliegues y cifras, investigación independiente ante posibles violaciones y el reforzamiento de instancias civiles encargadas de la supervisión.
Sheinbaum pidió este jueves un diálogo amplio con instituciones y sociedad para consolidar esa confianza. La Presidencia sostuvo que habrá coordinación con Sedena y con órganos de derechos humanos para establecer medidas que eviten la utilización de las fuerzas armadas contra la ciudadanía.
En suma, la promesa calma por ahora una preocupación pública, pero abre la agenda: cómo garantizar, desde la ley y la práctica cotidiana, que la protección de la nación no se convierta en un riesgo para las libertades. Organizaciones como Causa en Común y la CNDH esperan ahora pasos concretos; la ciudadanía, claridad y hechos.
Por Luis Martínez | Este diario
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