Efigie de Calderón aparece decapitada tras protesta en Los Pinos
La estatua de Felipe Calderón ubicada en Los Pinos fue hallada mutilada luego de una protesta, informaron testigos y autoridades capitalinas. Según reportes de La Jornada y declaraciones de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, un grupo de personas golpeó la estructura hasta desprender la cabeza de la efigie.
De acuerdo con los relatos recopilados por medios y vecinos, un hombre comenzó a usar la placa con el nombre de Calderón como herramienta para golpear el cuello de la estatua. Posteriormente otras personas se sumaron y terminaron por decapitarla. Personal de protección civil y policías llegaron al lugar para asegurar la zona y las autoridades anunciaron el inicio de una investigación.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México confirmó que se abrió una carpeta por daños al patrimonio e inició el resguardo de los restos para las diligencias periciales, detalló la Secretaría de Seguridad Ciudadana a este diario. Hasta ahora no hay detenidos públicamente vinculados al hecho.
La efigie dañada remite a un debate más amplio sobre la memoria pública y la rendición de cuentas. Felipe Calderón fue presidente de 2006 a 2012; su sexenio se recuerda por la estrategia de seguridad que militarizó la lucha contra el crimen y dejó heridas abiertas en muchas familias. Para buena parte de la sociedad, esos recuerdos explican la violencia simbólica contra su imagen; para otros, la destrucción de bienes públicos no es forma legítima de protesta.
Este episodio plantea preguntas prácticas y éticas: ¿cómo se protege el patrimonio nacional sin criminalizar la protesta? ¿Qué mecanismos existen para que víctimas y comunidades obtengan verdad y reparación sin recurrir a actos vandálicos? Organizaciones civiles consultadas por La Jornada llaman a canalizar la indignación hacia procesos de justicia y memoria que incluyan a las víctimas.
Las autoridades anunciaron que los restos de la estatua fueron trasladados para su peritaje y que continuarán las indagatorias. Desde una perspectiva ciudadana, especialistas y activistas consultados insisten en que el camino efectivo incluye investigación, políticas públicas de reparación y espacios de diálogo donde la ciudadanía pueda incidir en la memoria colectiva sin recurrir a la violencia.
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