Habitantes de Chiapas ocupan centro fitosanitario y detienen control de plagas
Denuncian malos olores en aulas, exigen una mesa de diálogo y anuncian más movilizaciones
San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Vecinos de una comunidad rural tomaron esta semana la instalación fitosanitaria local, una acción que ha detenido temporalmente las labores de monitoreo y control de una plaga que afecta cultivos de la zona, según reportes de La Jornada y testimonios recabados entre familias y trabajadores.
Padres de familia y estudiantes se quejan de olores persistentes que, afirman, provocan malestar durante las clases en la escuela cercana. “Los niños llegan con dolor de cabeza y mareos; aquí nadie nos escuchó”, dijo a La Jornada una madre que participó en la protesta. Los manifestantes exigen la instalación inmediata de una mesa de diálogo con autoridades municipales y federales para aclarar el origen de los olores y acordar medidas de mitigación.
Personal de la planta fitosanitaria informó, en declaraciones recogidas por La Jornada, que la ocupación impide la realización de fumigaciones, muestreos y demás trabajos técnicos necesarios para contener la plaga. Técnicos advirtieron que la interrupción podría aumentar el riesgo de propagación y ocasionar pérdidas económicas para pequeños productores si no se reanudan las actividades en los próximos días.
Desde el ámbito institucional, fuentes locales dijeron a La Jornada que se buscan canales de comunicación para abrir el diálogo solicitado por la comunidad. Las autoridades municipales y responsables del servicio fitosanitario han llamado a evitar confrontaciones y a privilegiar el acuerdo, pero la tensión persiste: los vecinos anunciaron más movilizaciones hasta obtener garantías sobre la salud escolar y el funcionamiento seguro de la instalación.
El caso plantea dos retos concretos: por un lado, la necesidad de garantizar la salud y seguridad de la población escolar; por otro, la urgencia de mantener operativos los mecanismos de protección fitosanitaria que respaldan la economía agrícola local. La situación muestra cómo un conflicto entre comunidad y gestión pública puede poner en riesgo tanto la salud cotidiana como la seguridad alimentaria regional.
Especialistas consultados por La Jornada sugieren medidas inmediatas que podrían ayudar a bajar la tensión: realizar inspecciones independientes sobre la fuente de olores, ofrecer alternativas temporales de clase para proteger a las y los estudiantes, y establecer un calendario claro para la reanudación de las labores técnicas, con la participación de representantes comunitarios.
La resolución dependererá de la voluntad de las partes para dialogar con transparencia. Mientras tanto, los vecinos mantienen la toma y advierten que seguirán movilizándose hasta obtener respuestas claras y compromisos escritos que garanticen la salud de la comunidad y la continuidad del control de la plaga.
Fuente: La Jornada
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