Aguilar defiende propuesta de reforma ante Sheinbaum y niega presiones a la Corte
Ciudad de México. Hugo Aguilar, uno de los impulsores de la iniciativa de modificación al sistema judicial, salió ayer a responder críticas sobre la reforma y aseguró, frente a la presidenta Claudia Sheinbaum, que la propuesta respeta la Constitución y no busca instrumentalizar al Poder Judicial. «Ninguna agenda ajena al texto constitucional encuentra cabida en el Poder Judicial», dijo Aguilar en el acto, según reportó Reforma.
La intervención ocurre en un momento de debate público intenso: defensores sostienen que los cambios buscan agilizar procesos y elevar la rendición de cuentas; opositores alertan sobre riesgos de politización en nombramientos y remoción de jueces. Aguilar, en su mensaje, buscó tranquilizar a la ciudadanía y a los órganos del Estado: planteó que la reforma contiene salvaguardas para preservar la independencia judicial y mecanismos transparentes de evaluación.
Según la nota de Reforma, Aguilar dijo que cualquier modificación propuesta pasará por los cauces legales y será discutida en foros públicos. Su insistencia en el apego al texto constitucional pretende responder a versiones que señalan supuestos «encargos» políticos hacia la Suprema Corte. Con esa afirmación puso un freno retórico a esas acusaciones, pero no apagó las dudas entre críticos.
Organizaciones civiles y académicos consultados por este diario recuerdan que la experiencia muestra que las buenas intenciones no bastan: la letra de la reforma y los mecanismos de implementación determinarán si se fortalece la justicia o si se abre la puerta a injerencias. Un ejemplo concreto que preocupa es el diseño de los procesos de selección y remoción de magistrados, donde los criterios técnicos y la transparencia pueden marcar la diferencia para la vida cotidiana de la gente: desde la velocidad en la resolución de casos hasta la confianza en decisiones sobre derechos laborales, vivienda o violencia familiar.
En el plano político, la postura de Aguilar frente a la presidenta busca dar unidad al proyecto y proyectar seguridad institucional. Reforma subraya que el mensaje fue también un llamado a que la discusión sea sobre contenido y no sobre rumores. Sin embargo, voces de la oposición han solicitado que las sesiones de parlamento abierto sean más amplias y con mayor participación ciudadana para evitar decisiones a puerta cerrada.
Para la ciudadanía, lo que está en juego no son debates técnicos lejanos: una reforma al Poder Judicial influye en cuánto tiempo tarda un juicio, la calidad de las sentencias y en la posibilidad de que autoridades rindan cuentas. Si los procedimientos de designación se vuelven opacos, aumenta la percepción de impunidad; si se fortalecen controles y transparencia, mejora el acceso a justicia.
El próximo paso será la discusión pública y los foros con especialistas. Aguilar prometió acompañar el proceso con información y diálogo, conforme señala Reforma. El reto será traducir esa promesa en cláusulas concretas y garantías verificables: controles ciudadanos, criterios públicos para nombramientos y tribunales verdaderamente independientes.
En un país donde la justicia cotidiana define oportunidades y seguridad, la forma en que se diseñe e implemente esta reforma será lo que realmente determine si la gente siente que el cambio les beneficia o los deja más lejos de sus derechos. La invitación, mientras tanto, es a vigilar el debate y exigir claridad a quienes proponen los cambios.
Fuente: Reforma y entrevistas con especialistas
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Aristegui Noticias .
