Pato Merlín en la mira: comienza la batalla legal por su registro en el IMPI
Oaxaca. Una disputa por la marca «El Pato Merlín» se convirtió en el nuevo capítulo de la pugna entre propiedad industrial y patrimonio popular, después de que, según El Imparcial de Oaxaca, un tercero presentara una solicitud de registro ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) adelantándose a quienes han identificado al famoso pato de la suerte durante el Mundial.
La noticia llegó como un sacudón para los creadores y colectivos que usan al Pato Merlín como símbolo: para muchos es un amuleto popular, presente en productos, redes y actividades comunitarias. Ahora corre el riesgo de quedar restringido si el registro llega a manos de quien se anticipó en la oficina de marcas.
El trámite en el IMPI abre un periodo en el que los interesados pueden oponerse, aportar pruebas de uso anterior o intentar acuerdos. En términos sencillos, la ley protege tanto a quien registra primero como a quien puede demostrar uso público, arraigo o mala fe por parte del solicitante. Esa tensión es el corazón del conflicto: ¿se protege la creatividad comunitaria o se permite la apropiación por motivos comerciales?
El caso tiene implicaciones concretas. Si el registro prospera, el titular podría controlar la fabricación y venta de mercancía, el uso en campañas y hasta reclamar ingresos por licencias. Para las personas que han trabajado con el personaje de forma colectiva o independiente, la medida puede significar pérdida de ingresos y autonomía cultural.
Fuentes consultadas por El Imparcial de Oaxaca señalan que sus representantes ya estudian presentar documentación ante el IMPI para demostrar precedencia de uso. Especialistas en propiedad intelectual recuerdan que, además de la vía administrativa, existen recursos judiciales para impugnar registros otorgados con mala fe.
Esta disputa plantea preguntas públicas: cómo protege el Estado los símbolos populares, qué mecanismos existen para evitar la especulación con marcas populares y qué responsabilidad tienen las instituciones para garantizar transparencia en trámites que afectan al tejido cultural.
La recomendación para quienes se ven afectados es clara y práctica: reunir evidencia de uso (fotos, contratos, publicaciones en redes con fecha, ventas) y acudir con asesoría legal para presentar oposición o solicitudes de nulidad. Para las autoridades, el reto es equilibrar derechos comerciales con el interés público.
Mientras el IMPI resuelve, la comunidad alrededor del Pato Merlín sigue atenta. Más allá del litigio, este caso invita a pensar en políticas que protejan la creatividad popular y en herramientas de registro colectivo que prevengan apropiaciones.
Reporta: El Imparcial de Oaxaca. Seguiremos informando sobre las decisiones del IMPI y las reacciones de los implicados.
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