Oaxaca lleva sus sabores y saberes a las sedes del Mundial

La gastronomía, el mezcal, los tejidos y la música oaxaqueña viajan con apoyo del Gobierno de México para mostrarse en los escenarios de la Copa FIFA 2026.

En las semanas previas a los partidos que se jugarán en México, el aroma del mole, el humo del mezcal y los colores de los telares oaxaqueños han empezado a aparecer en ferias y espacios culturales instalados en las sedes mundialistas. Así lo informa la Secretaría de Turismo del Gobierno de México, que coordina acciones de promoción cultural y gastronómica vinculadas a la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Más que un montaje, se trata de una estrategia con impacto económico y social: llevar productos y saberes de cocineras tradicionales, pequeños productores de mezcal y artesanos a públicos internacionales ofrece oportunidades de venta directa y visibilidad para comunidades que enfrentan limitaciones de mercado. En mi recorrido por uno de estos puntos de promoción vi a estufas de leña, cazuelas de barro y mesas donde se servían tlayudas, mole negro y chocolate de metate —platos que, según la Secretaría de Turismo, forman parte de la oferta oficial de Oaxaca.

La presencia oaxaqueña también plantea retos. La logística para trasladar ingredientes y garantizar la autenticidad culinaria no es menor; la protección de denominaciones de origen como la del mezcal y el respeto a prácticas ancestrales requieren coordinación entre autoridades, promotores y las propias comunidades. La Secretaría de Turismo ha señalado que el objetivo es promover un turismo responsable que reconozca y pague el trabajo de las y los productores.

Detrás de cada muestra hay historias: familias que dependen de la venta de artesanías, mujeres que enseñan recetas heredadas y cooperativas que buscan mercados justos. La visibilidad que trae el Mundial puede traducirse en contratos, encargos y nuevas rutas turísticas si las políticas públicas acompañan con capacitación, infraestructura y acceso a financiamiento.

No todo debe quedar en un estand. Es importante que las autoridades locales y federales, junto con la sociedad civil, aseguren que los beneficios lleguen a las comunidades originarias y que la promoción no se convierta en una copia descontextualizada de las tradiciones. La combinación de cultura viva y eventos globales puede ser una herramienta para la justicia económica y el reconocimiento cultural si se maneja con cuidado.

La Copa 2026 es una ventana grande. Oaxaca ya puso en ella su sazón, su arte y su memoria. Ahora corresponde a autoridades, visitantes y consumidores convertir esa ventana en puertas abiertas para un desarrollo más justo y sostenido, tal como lo plantea la Secretaría de Turismo del Gobierno de México.

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