Morena plantea limitar las tareas escolares: qué cambiaría en casa
La propuesta sostiene que el modelo actual genera severas complicaciones debido a la realidad social de la capital
Morena impulsa ahora una iniciativa para reducir la carga de tareas en las escuelas públicas de la capital. Según reporta El Imparcial de Oaxaca, el planteamiento parte de la premisa de que el esquema vigente amplifica desigualdades: no todas las familias tienen tiempo, espacio o acompañamiento para cumplir con las tareas fuera del aula.
¿Qué propone concretamente? Los impulsores hablan de acotar la cantidad y complejidad de las tareas, priorizar actividades vinculadas al desarrollo socioemocional y favorecer trabajos en clase que sustituyan labores extensas para casa. La intención, sostienen, es que el aprendizaje no dependa tanto del capital cultural y de tiempo de las familias.
Para estudiantes, el cambio podría significar menos horas frente a cuadernos después de clases y más tiempo libre para actividades extracurriculares, descanso o apoyo familiar. Para padres, implicaría reorganizar rutinas: menos supervisión estricta de deberes, pero posiblemente más comunicación con maestros para conocer avances y objetivos.
Los beneficios que esgrimen los promotores apuntan a disminuir estrés, mejorar la convivencia familiar y reducir la brecha entre quienes pueden pagar apoyo privado y quienes no. Estudios internacionales, como los de la OCDE, indican que la relación entre tiempo de tarea y rendimiento no es lineal; más horas no siempre equivalen a mejores resultados. Eso respalda la idea de calidad sobre cantidad.
Sin embargo, hay retos y críticas. Docentes y especialistas recuerdan que eliminar o reducir tareas sin cambiar metodologías en el aula puede dejar vacíos de práctica necesarios para consolidar aprendizajes. También preocupa que la medida afecte la autonomía y el hábito de estudio en estudiantes que sí se benefician de tareas estructuradas. La Secretaría de Educación Pública y sindicatos han señalado la necesidad de construir acuerdos con maestros antes de aplicar recortes generalizados.
En la práctica, el impacto dependerá de cómo se implemente. Un ejemplo sencillo: si una escuela sustituye diez tareas semanales por proyectos colaborativos en horario escolar, los alumnos ganan tiempo en casa pero requieren más tutoría en clase. Si, en cambio, solo se eliminan deberes sin reforzar la práctica en clase, algunos estudiantes podrían quedarse atrás.
María, madre de un alumno de cuarto grado en la ciudad, resume la tensión: «A veces llego cansada del trabajo y no puedo sentarme a revisar todo; un recorte me ayudaría, pero necesito que la escuela se haga cargo de lo esencial». Esa voz refleja el pulso real que la propuesta busca atender.
La iniciativa abre un debate necesario: balancear equidad, calidad educativa y vida familiar. Para avanzar, especialistas y autoridades deben presentar criterios claros sobre qué tareas se reducirían, cómo se medirían los aprendizajes y qué apoyos recibirán las escuelas y las familias. Un diálogo público informada por datos y experiencias locales será clave.
El Imparcial de Oaxaca reporta la propuesta; ahora corresponde convertir la discusión en propuestas concretas, con piloto, evaluación y participación de maestros, padres y estudiantes. Si se hace bien, podría aliviar cargas y mejorar el aprendizaje; si se hace mal, solo cambiará dónde quedan las tareas: en la escuela o en la mesa de casa.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
