Seculta excluye a Bani Stui Gulal y prende la polémica en la Guelaguetza
Sin certeza de regreso para 2027; la dependencia alega falta de presupuesto, según El Imparcial de Oaxaca
La Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca, conocida como Seculta, decidió dejar fuera de la programación de la Guelaguetza al colectivo escénico Bani Stui Gulal, una medida que ha generado rechazo entre artistas, comunidades y público. Según reporta El Imparcial de Oaxaca, la dependencia justificó la exclusión por limitaciones presupuestales y la falta de certeza sobre el regreso de la obra para el 2027.
Integrantes del grupo expresaron a El Imparcial de Oaxaca su sorpresa y preocupación: afirman que la obra representa prácticas culturales y saberes de comunidades que ven en la Guelaguetza una plataforma para visibilizar su trabajo. Para muchos, la decisión no es solo administrativa, sino el apagón de una voz colectiva que aporta identidad y trabajo comunitario a la fiesta.
La Guelaguetza es un espacio que mueve emociones, turismo y economía local. Cuando una pieza queda fuera por presupuesto, el efecto no es solo simbólico: hay artistas que pierden ingreso, talleres que se suspenden y comunidades que dejan de recibir apoyo. La exclusión de Bani Stui Gulal reaviva debates sobre cómo se asignan los recursos culturales, quién decide qué se muestra y qué criterios se aplican en la selección.
Desde una mirada institucional, la Seculta enfrenta el reto de equilibrar cuentas sin descuidar la diversidad cultural. Desde la sociedad civil y el sector artístico, la demanda es clara: mayor transparencia en las convocatorias, criterios públicos y participación de las comunidades en las decisiones que les afectan.
Hay propuestas concretas que circulan entre promotores y artistas: abrir mesas públicas de evaluación, publicar puntajes y rubricas de selección, y explorar fuentes alternativas de financiamiento para proyectos comunitarios, como convenios con municipios, fondos mixtos o alianzas con universidades y organizaciones sociales. También se plantea descentralizar presentaciones para que la Guelaguetza no sea la única plataforma de exhibición.
Esta controversia llega en un momento clave: la reconstrucción del tejido cultural tras la pandemia y la preparación del calendario hacia 2027. Lo que está en juego es más que una obra: es la confianza entre las instituciones culturales y las comunidades que preservan tradiciones vivas. Por eso, voces locales piden que Seculta responda con claridad, abra canales de diálogo y presente un plan que no deje a los creadores en la incertidumbre.
Mientras tanto, Bani Stui Gulal y otros colectivos siguen insistiendo en que la cultura no puede entenderse solo como un gasto susceptible de recorte, sino como inversión social. La decisión de la Seculta plantea preguntas que requieren respuestas públicas y precisas: ¿qué criterios se aplicaron, quiénes participaron en la selección y qué alternativas existen para garantizar la continuidad de las expresiones comunitarias en la Guelaguetza?
El caso obliga a repensar el modelo de festival y las políticas culturales en Oaxaca. La invitación es a la participación ciudadana: solicitar información a la dependencia, exigir transparencia y sumar propuestas que permitan preservar la diversidad cultural sin que dependa únicamente de un presupuesto coyuntural.
Reporte y contexto: El Imparcial de Oaxaca.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
