Salida temporal del vicefiscal de Sinaloa prende alarmas sobre el curso de las indagatorias
La solicitud de licencia del vicefiscal Dámaso Castro ocurre en un momento delicado para la Fiscalía de Sinaloa, donde, según El Imparcial de Oaxaca, varios funcionarios de alto nivel han pedido ausentarse mientras avanzan distintas investigaciones. La noticia reaviva preguntas sobre la continuidad de las indagatorias y la transparencia institucional.
Castro, figura clave en la conducción de carpetas de investigación estatales, pidió permiso para separarse temporalmente de su cargo, de acuerdo con la información difundida por El Imparcial de Oaxaca. La institución no ha detallado públicamente las razones ni el tiempo estimado de la licencia, lo que genera incertidumbre entre víctimas, familiares y organizaciones civiles que esperan resultados concretos en casos pendientes.
La sucesión de licencias en puestos de alto mando, en palabras de especialistas consultados por diversos medios, puede traducirse en dos efectos contrapuestos: por un lado, facilita la revisión interna cuando existe conflicto de interés; por otro, retrasa diligencias clave y deja vacíos que afectan la coordinación entre ministerios públicos, peritos y policías.
Para la gente de a pie, esto significa que investigaciones sobre delitos relevantes para la seguridad y la justicia local podrían enfrentar pausas administrativas, lo que alarga la espera de respuestas y justicia. Cuando las autoridades cambian de responsable en medio de una carpeta, se corre el riesgo de que información se desplace, se pierdan ritmos de trabajo y se complique la rendición de cuentas.
La sociedad demanda claridad: saber si la licencia es por motivos personales, médicos o relacionados con la propia investigación, y conocer quién asumirá las funciones de manera temporal. La Fiscalía del estado tiene la responsabilidad de explicar el impacto operativo y las medidas que garantizarán la continuidad de las pesquisas.
Políticos y grupos ciudadanos han pedido que cualquier cambio no signifique impunidad. En estos contextos, la apertura de archivos, la publicación de calendarios de trabajo y la designación de responsables interinos con perfiles técnicos pueden ayudar a recuperar confianza. Además, es clave que organismos autónomos y la Comisión de Derechos Humanos mantengan vigilancia para que las víctimas no queden desprotegidas.
Como medio cercano e informado, insistimos en que la ciudadanía exija respuestas claras y que las autoridades publiquen un informe público sobre las implicaciones de la licencia y los mecanismos de control que se activarán. La justicia no debe ser rehén de movimientos administrativos.
Si la Fiscalía desea mantener confianza, tiene un camino: comunicar con transparencia cada paso y comprometerse a que las investigaciones en curso sigan un curso ininterrumpido. Mientras tanto, la sociedad civil y los colectivos de víctimas pueden elevar la presión para que no haya retrocesos en casos prioritarios.
Fuente: El Imparcial de Oaxaca.
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