Sheinbaum acusa a estados unidos y reclama que México perdió la mitad de su territorio

La presidenta Claudia Sheinbaum recordó este miércoles episodios históricos de invasión e intervención para subrayar que la cooperación internacional debe respetar la independencia del país, informó El País.

En un acto público en el que vinculó la memoria histórica con los retos actuales, Sheinbaum evocó la guerra de 1846-1848 y el Tratado de Guadalupe Hidalgo para señalar que «la pérdida de la mitad del territorio» es una herida que obliga a poner en primer plano la soberanía en cualquier relación bilateral. Con un lenguaje directo, la mandataria dijo que la colaboración con Estados Unidos no puede darse a costa de sacrificar decisiones propias ni de imponer agendas externas.

El reclamo no se cerró a la historia: la jefa del Ejecutivo lo ligó con temas contemporáneos que afectan la vida cotidiana de millones de mexicanos, como la migración, la seguridad fronteriza, la inversión y el comercio. Explicó que cuando un país siente que sus decisiones se condicionan desde fuera, se deteriora la confianza ciudadana y se dificulta la implementación de políticas públicas que atiendan pobreza, salud y educación en comunidades fronterizas y del interior.

Expertos consultados por este medio señalan que el señalamiento busca reafirmar una postura de autonomía en la negociación con Washington, sin romper los canales de diálogo necesarios para el intercambio comercial y la gestión migratoria. En la práctica, esto significa exigir transparencia en acuerdos, respeto a marcos legales mexicanos y mayor énfasis en programas de desarrollo que reduzcan la vulnerabilidad en el sur del país.

Desde la perspectiva social, habitantes de ciudades fronterizas consultados por El País coinciden en que las políticas binacionales impactan su vida diaria: empleo ligado a maquila y turismo, movilidad familiar y el costo de vivir en zonas donde el peso de la historia se mezcla con la economía de hoy.

Sheinbaum también puso sobre la mesa propuestas constructivas: fortalecer la cooperación en salud pública, cambio climático y desarrollo regional, y acompañar esos compromisos con inversión en educación y proyectos productivos que permitan a las comunidades decidir su futuro. La presidenta insistió en que la relación con Estados Unidos debe sustentarse en respeto mutuo y en mecanismos que atiendan las causas profundas de la migración y la desigualdad.

La declaración reaviva el debate sobre memoria histórica y política exterior. Para muchos analistas, es una señal de que el gobierno quiere negociar desde una posición simbólica de fortaleza, pero la efectividad dependerá de la capacidad de traducir esas demandas en acuerdos concretos que mejoren las condiciones de vida de la población.

Fuente: El País.

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