Sheinbaum defiende en Barcelona su asistencia: «vengo por la paz, no a confrontar a EU»
La exjefa de gobierno dijo que el cambio en la postura española sobre la Conquista la impulsó a participar; negó que la cumbre tenga un objetivo contra Donald Trump.
Barcelona.— La exjefa de gobierno y excandidata presidencial Claudia Sheinbaum salió al paso de las críticas por su asistencia a una cumbre internacional en Barcelona y aseguró que su presencia responde a una apuesta por el diálogo y la paz, no a una confrontación dirigida contra Donald Trump ni contra Estados Unidos.
Según un despacho de EFE, Sheinbaum afirmó que los recientes cambios en la postura de las autoridades españolas respecto a la Conquista —una revisión histórica que ha abierto debates públicos— influyeron en su decisión de viajar a la capital catalana. “Ese giro en la narrativa pública nos permite debatir memoria, reparación y cooperación; por eso acepté la invitación”, dijo, según la agencia.
Sus críticos, en México y en algunos sectores en España, han señalado que el encuentro podría servir de plataforma para posiciones antagónicas hacia actores políticos de Estados Unidos. Sheinbaum respondió que la cumbre busca “tender puentes” y promover mecanismos de paz y cooperación internacionales, y rechazó que acudiera con ánimo de polarizar o atacar a terceros países.
Lo que está en juego va más allá del gesto político: una figuración internacional de México, la agenda sobre memoria histórica y la forma en que el país participará en foros globales que discuten migración, desarrollo y derechos humanos. Para muchos ciudadanos, estas discusiones terminan traduciéndose en políticas concretas: convenios de cooperación, protección de migrantes y proyectos culturales que reconocen a pueblos originarios.
La presente visita llega en un contexto de mayor sensibilidad pública sobre la conquista y sus consecuencias, y en un momento en que la política exterior mexicana busca equilibrio entre el diálogo con Estados Unidos y la ampliación de interlocuciones en Europa y América Latina. Para analistas consultados por EFE, la asistencia puede leerse como un intento de posicionamiento político que combine memoria histórica con diplomacia práctica.
Como periodista, es importante subrayar dos cosas: primero, que las declaraciones públicas deben contrastarse con la agenda oficial de la cumbre —qué temas se discutirán, quiénes estarán presentes y qué compromisos concretos surgirán—; y segundo, que la ciudadanía exige resultados tangibles, no solo gestos simbólicos. La claridad en la agenda y la inclusión de representantes de la sociedad civil serán la medida para saber si la cumbre produce efectos reales en políticas públicas.
Sheinbaum, mientras tanto, reiteró su disposición a participar en espacios de debate plural y dijo que regresará a México con propuestas para impulsar la paz y la cooperación internacional. EFE recoge que la dirigente pidió a sus críticos esperar a los resultados de la cumbre antes de lanzar juicios definitivos.
La invitación queda abierta a la sociedad: sumar voces informadas y exigir seguimiento a los acuerdos que se anuncien. En la política exterior y en la memoria histórica, las decisiones toman forma cotidiana cuando se traducen en educación, reconocimiento y políticas sociales que mejoren la vida de la gente.
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