Zicatela tras el incendio: 1.3 millones, ¿salvación o paliativo?

El siniestro ocurrido durante la madrugada del 6 de marzo se propagó rápido entre estructuras de palma y madera, dejando a decenas de negocios dañados y a una franja de la playa con la apariencia de quien acaba de perder algo más que su techo. El gobierno de Oaxaca entregó 1.3 millones de pesos para reactivar Zicatela, informó Quadratín. ¿Será suficiente esa inyección para recuperar la vida cotidiana y económica de la zona?

La cifra llega como un respiro inmediato: puede cubrir limpieza, materiales básicos y apoyos urgentes para algunas palapas afectadas. Pero en la práctica, la reconstrucción implica trámites, permisos, mano de obra especializada y medidas de seguridad que elevan los costos. Además está el daño indirecto: días sin actividad turística, pérdida de clientela regular, y la incertidumbre entre trabajadores informales que dependen de la playa para comer cada día.

Para dimensionarlo, si se distribuyera un apoyo promedio de 25 mil a 50 mil pesos por establecimiento, esos 1.3 millones alcanzarían para entre 26 y 52 locales. Esa es una ilustración simple, no una propuesta técnica, pero ayuda a entender que el monto puede ser útil como ayuda inmediata y selectiva, no como solución integral.

Más allá del dinero, lo que Zicatela necesita es un plan claro y transparente: criterios de selección para las ayudas, comunicación con los afectados, acompañamiento técnico para reconstruir con materiales más seguros y capacitación en prevención de incendios. La recuperación también exige medidas para reactivar el flujo turístico, como campañas responsables de promoción y apoyos temporales a trabajadores que perdieron ingresos.

Según Quadratín, comerciantes y vecinos expresaron preocupación por la rapidez con la que se consumieron las estructuras y la fragilidad de muchas construcciones. Esa fragilidad nos recuerda que la prevención es tan importante como la reparación: invertir en rutas de evacuación, hidrantes accesibles y materiales menos inflamables reduce la probabilidad de repetir la misma tragedia.

La entrega de 1.3 millones es un paso, pero su eficacia dependerá de la transparencia en el uso, la rapidez en llegar a quien realmente lo necesita y de un enfoque que combine ayuda inmediata con medidas de mediano plazo. Si se administra como parche, Zicatela volverá a quedar expuesta. Si se aprovecha para plantear un proceso participativo de reconstrucción y prevención, puede convertirse en oportunidad para fortalecer la comunidad y la economía local.

Como joven periodista, creo que la ciudadanía debe exigir rendición de cuentas y participar en la definición de prioridades. El gobierno puede poner recursos; corresponde a vecinos, comerciantes y autoridades convertir esa inyección en una reconstrucción justa, segura y duradera.

Fuente: Quadratín.

Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Oaxaca Quadratin