Madres buscadoras exigen justicia en la reapertura del Estadio Azteca
En la mañana previa al partido entre México y Portugal, colectivos de familiares de personas desaparecidas aprovecharon la atención pública alrededor de la reinauguración del Estadio Azteca para exigir visibilidad y justicia. Con fotografías, carteles y relatos, buscaron que la euforia por la obra no opaque la crisis humanitaria que viven miles de familias.
Según la Comisión Nacional de Búsqueda, en el país hay más de 100 mil personas reportadas como desaparecidas. Esa cifra, repiten las madres buscadoras, no cabe en la gradas ni en los festejos: “No venimos a interrumpir un partido, venimos a que nos vean”, dijo una integrante del colectivo que organizó la protesta, en declaraciones recogidas por El Imparcial de Oaxaca.
La escena fue sencilla y contundente: familias situadas en las inmediaciones del coloso con fotografías de sus desaparecidos, consignas por la búsqueda y la presencia de policías que garantizaron que la manifestación fuera pacífica. Entre las demandas que expresaron están más recursos para las búsquedas, transparencia en los registros forenses, acceso a las bases de datos y la atención inmediata en los municipios donde se reportan hallazgos de fosas clandestinas.
Para las madres, la reapertura del estadio simboliza un gasto y una celebración que contrastan con la falta de respuestas institucionales. “Mientras pintan y modernizan un inmueble, a muchas familias nos falta una sola respuesta: ¿dónde está mi hijo?”, señaló otra mujer que colocó una foto en una manta en la entrada principal.
Organizaciones civiles y colectivos de búsqueda han insistido en la necesidad de que las grandes coberturas mediáticas incluyan la agenda de derechos humanos. El Imparcial de Oaxaca documentó la presencia de los colectivos y recogió testimonios sobre la necesidad de políticas públicas que prioricen la búsqueda, la identificación forense y la atención psicológica a las familias.
El reclamo también fue político y técnico: piden coordinación entre las fiscalías estatales y la Comisión Nacional de Búsqueda, aumento en la capacidad forense de los laboratorios y protocolos claros para la atención de hallazgos. Los colectivos recuerdan que la memoria y la justicia no se solucionan con anuncios aislados, sino con acciones sostenidas y presupuesto efectivo.
En tono firme pero humano, las madres buscaron conectar con quienes llegaban al partido: aficionados que entraban al estadio se encontraron con fotografías que contaban pérdidas personales. Algunos se detuvieron a hablar, otros dejaron mensajes de apoyo. La protesta buscó, sobre todo, abrir una conversación pública que trascienda el día del juego.
La situación plantea preguntas sobre prioridades colectivas: ¿cómo equilibrar celebraciones nacionales con la urgencia de derechos no resueltos? Para las familias, la respuesta es clara: visibilidad y compromiso. “Que no nos olviden cuando la televisión apague las cámaras”, pidió una de las buscadoras.
La demanda es también una invitación a la ciudadanía y a las instituciones para convertir la atención mediática en acciones concretas. Más allá de la polémica por la remodelación, las madres exigieron que el mismo impulso que se puso en el estadio se dirija a buscar a quienes faltan, a identificar restos y a garantizar justicia para las víctimas y sus familias.
El llamado final fue dirigido tanto al gobierno como a la sociedad: acompañar a las familias en la búsqueda, respaldar políticas públicas que fortalezcan la identificación forense y convertir la visibilidad en soluciones reales. Mientras los reflectores se volvían hacia el nuevo Estadio Azteca, las madres buscadoras recordaron que para muchas personas esa luz solo tiene sentido si esclarece el paradero de quienes faltan.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por El Imparcial
