Sheinbaum impulsa gas natural y renovables para fortalecer la soberanía energética

En el 88 aniversario de la expropiación petrolera, la Presidencia llamó a combinar producción fósil y limpia para reducir importaciones y proteger el suministro

Ciudad de México. En la conmemoración del 88 aniversario de la expropiación petrolera, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo un llamado claro: para avanzar hacia la soberanía energética México debe aumentar la producción de gas natural y acelerar el despliegue de fuentes renovables. El mensaje fue difundido por la Presidencia de la República durante el acto celebrado este 18 de marzo.

Sheinbaum señaló que el fortalecimiento de las empresas públicas, Pemex y la CFE, seguirá siendo central en la estrategia del gobierno. Según la Presidencia, la combinación de mayor producción nacional de gas y una apuesta decidida por energía eólica, solar e hidroeléctrica busca reducir la dependencia de combustibles importados, estabilizar precios y garantizar el suministro tanto en hogares como en hospitales e industrias.

Para la ciudadanía, esto significa dos cosas concretas: menos exposición a las variaciones internacionales del gas que encarecen la factura eléctrica y, en el mediano plazo, empleos ligados a obras de infraestructura, mantenimiento y producción de energía renovable. Sin embargo, el camino no está exento de retos.

Expertos y organismos del sector han insistido —como registra la propia Secretaría de Energía y la Comisión Federal de Electricidad— en la necesidad de inversiones sostenidas, mejora de redes de transporte y almacenamiento, y mecanismos claros de regulación que atraigan capital sin descuidar el interés público. También persisten debates sobre impacto ambiental, ordenamiento territorial y la articulación entre proyectos fósiles y limpias.

En su discurso, la mandataria evitó el triunfalismo y llamó a la unidad: dijo que la soberanía energética no se logra solo con declaraciones, sino con obras y políticas públicas que se traduzcan en servicio y bienestar. La Presidencia puntualizó que las decisiones buscarán un equilibrio entre seguridad energética y transición hacia fuentes menos contaminantes.

La propuesta plantea un desafío para el país: cómo articular la urgencia de contar con suministro confiable hoy con la necesidad de reducir emisiones a futuro. El resultado, en gran medida, definirá el costo de la energía en el bolsillo de las familias, la competitividad de las empresas y la capacidad de México para enfrentar variaciones del mercado internacional.

La discusión pública continuará en los próximos meses, cuando se presenten los planes concretos de inversión y calendario de proyectos para Pemex, CFE y el sector privado. Por ahora, la Presidencia de la República apuesta por una estrategia dual que mezcla gas natural y renovables como vía para avanzar en soberanía energética sin dejar de lado los derechos sociales y ambientales.

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