Sheinbaum consigue acuerdo sobre plan B; advierte que seguirá presionando para recortar privilegios a partidos
La única coincidencia: reorientar recursos a los congresos locales, según La Jornada; la presidenta del proyecto dice que no dejará de empujar por menos privilegios partidistas.
Ciudad de México.— Claudia Sheinbaum logró este martes un acuerdo mínimo en torno al llamado «plan B» de la reforma electoral: la propuesta contiene, como único punto consensuado, la reorientación de recursos hacia los congresos locales, informó La Jornada en la cobertura sobre las negociaciones en el Congreso.
El pacto, que según fuentes legislativas fue alcanzado tras varias reuniones con coordinadores parlamentarios, plantea que parte del presupuesto destinado a órganos y partidos se redirija a las entidades federativas para fortalecer las legislaturas estatales. Para quienes viven en los estados, esto podría traducirse en más recursos para fiscalización local, atención a comisiones y capacitación legislativa. Pero también abre interrogantes sobre cómo se fiscalizarán esos fondos y si mejorarán realmente el servicio público.
En paralelo, Sheinbaum reiteró que insistirá en medidas para reducir los privilegios de los partidos políticos, dijo a reporteros según notas de El Universal. Entre las demandas que mantiene están recortes al financiamiento público partidista y modificaciones a prerrogativas que, en su opinión, no se justifican frente a la prioridad de invertir en servicios y gobernanza local.
El acuerdo sobre la reorientación es, sin embargo, limitado. Diferencias importantes permanecen en temas como la estructura del órgano electoral, mecanismos de designación y reglas de competencia; esos puntos siguen sin consenso y podrían convertirse en campo de batalla en las próximas semanas.
¿Qué significa esto para la ciudadanía? Si el plan B avanza tal como está hoy, algunos gobiernos estatales recibirán más recursos para sus congresos, lo que podría acelerar iniciativas locales de salud, educación y seguridad si existen controles claros. Pero también existe el riesgo de que el dinero se use para fines políticos si no hay transparencia ni controles reforzados.
Especialistas consultados por La Jornada advierten que una redistribución de fondos sin reformas paralelas de rendición de cuentas sólo cambia el destino del problema. Por eso Sheinbaum combina la promesa de recortar privilegios partidistas con la urgencia de crear mecanismos de auditoría y participación ciudadana.
El siguiente paso será la discusión en comisiones y luego el pleno del Congreso, donde se verá si el acuerdo limitado se amplía o si las diferencias empujan a ajustar la estrategia legislativa. Desde la trinchera ciudadana, la invitación es clara: vigilar, informarse y participar en los procesos de discusión pública para que los cambios se traduzcan en beneficios reales y no en simples trasvases presupuestales.
Fuentes: La Jornada, El Universal.
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